39 millones de personas tiene VIH alrededor del mundo

En Europa del Este y el Centro de Asia las nuevas infecciones se incrementaron en un 30% desde 2010.

Más dinero, más prevención y menos represión a la población en riesgo. Estos son los principales mensajes de la Conferencia Internacional sobre el Sida inaugurada ayer en Ámsterdam para evitar un rebote de una epidemia que provocó 35 millones de muertes.

Miles de delegados entre investigadores, activistas y personas portadoras de este virus mortal se reunieron el lunes para un encuentro de cinco días marcado por las advertencias sobre los riesgos de la autocomplacencia y la falta de fondos.

La 22ª Conferencia Internacional sobre el Sida buscará hasta el viernes capitalizar el poder de activistas famosos como la actriz Charlize Theron, el cantante Elton John o el príncipe Enrique de Inglaterra para impulsar un combate que según los expertos están perdiendo terreno en algunas partes del mundo.

En Europa del Este y el Centro de Asia las nuevas infecciones se incrementaron en un 30% desde 2010“, alertó la presidenta de International AIDS Society (IAS), Linda-Gail Bekker.

“Esta conferencia, lo esperamos (…), también pondrá el foco en la única zona del mundo donde el VIH aumenta rápidamente, en gran medida debido al uso de drogas inyectables”, agregó.

“A pesar de los remarcables avances realizados, el progreso para acabar con el sida es lento”, denunció por su parte Tedros Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

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Y advirtió de que no se cumplirán los objetivos 2020 de la ONU relativos al sida “porque hay demasiados lugares en el mundo donde la gente no obtiene los servicios de prevención y tratamiento que necesitan”.

En la actualidad 36,9 millones de personas viven con el virus VIH, esperando que no se agrave convirtiéndose en sida. Casi tres de cada cinco siguen tratamientos antirretrovirales para evitarlo, la proporción más alta jamás alcanzada.

El número de infecciones se reduce y, por primera vez desde que comenzó el siglo, el total de muertes anuales fue inferior al millón en 2016 (990.000) y de nuevo en 2017 (940.000).

Pero paradójicamente, estos avances conllevan una relajación en la prevención, lo que, unido a una reducción de la financiación internacional, hace temer un rebote.

“Vamos a tener problemas si no tenemos más dinero”, había asegurado el domingo el investigador estadounidense Mark Dybul, exdirigente del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida.

El año pasado se dedicaron 20.600 millones de euros a programas de lucha contra el sida en países con ingresos bajos y medios, que financiaron por sí mismos un 56% de los programas, según Onusida.

Pero el organismo de la ONU de lucha contra el sida calcula que faltan 7.000 millones de dólares por año para que esta enfermedad deje de ser una amenaza para la salud pública mundial para 2030.

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La comunidad de investigadores y de asociaciones temen sobre todo que se reduzcan los aportes estadounidenses.

Desde que Donald Trump fue elegido presidente, Estados Unidos, históricamente el primer contribuyente a la lucha contra el sida, advirtió sobre unos recortes presupuestarios que, por el momento, no se concretizaron.

La mejora generalizada en el mundo de la situación de la epidemia esconde las fuertes disparidades existentes.

Las infecciones están al alza en una cincuentena de países, ya sea por la falta de prevención o debido a las represivas legislaciones contra las poblaciones de riesgo, como homosexuales o toxicómanos.

Por eso las asociaciones presionan a los responsables políticos internacionales para que dejen de reprimir la toxicomanía y privilegien los programas de reducción de riesgos, proporcionando por ejemplo jeringuillas estériles o las salas de consumo.

“Just say no to the war on drugs” (“Di no a la guerra contra las drogas”), pide la agrupación de asociaciones Coalition PLUS en una campaña que modifica un conocido lema antidrogas estadounidense de la era Regan, en los años 1980, que rezaba “Just say no” (“Di no” a la droga).

La guerra contra la droga es “la mejor aliada de las epidemias de VIH y de hepatitis virales” y “condujo a una verdadera catástrofe sanitaria”, denuncia Coalition PLUS.

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