Cristina Kirchner sumó hoy una nueva acusación por corrupción que arrastra a sus ex ministros Julio Alak y Axel Kicillof , a Mariano Recalde y al empresario Lázaro Báez . Esta vez los cargos son porque Aerolíneas Argentinas , controlada por el Estado, contrató 26.000 noches en el Hotel Alto Calafate, propiedad de la expresidenta, por 16 millones de pesos para que descansaran las tripulaciones, sin seguir los mecanismos de compra previstos por la ley.

También solicitaron la inhibición de bienes de Hotesur , Valle Mitre e Ideas, las empresas que se beneficiaron con esta maniobra.

“Manipulación abusiva”

Estos contratos se realizaron en 9 oportunidades, durante 7 años, entre 2009 y 2015, cuando la empresa retornó al control estatal. Los fiscales dijeron que los funcionarios de Aerolíneas Argentinas “siguieron el plan diseñado y estructurado por Cristina Kirchner mediante la manipulación abusiva” del mecanismo de contratación directa o la simulación de concursos privados de precios.

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Cómo se giraba el dinero a los hoteles
Cómo se giraba el dinero a los hoteles 

Para la acusación, no solo se buscó favorecer las arcas del matrimonio presidencial eligiendo su hotel para que descansaran las tripulaciones de la empresa estatal, sino que además se buscó “la ocupación constante y permanente del establecimiento hotelero”. Eso favorecía maniobras de lavado de dinero “ya que los tripulantes de Aerolíneas Argentinas le garantizaban un flujo real de ocupantes, en contraposición, a los contratos simulados por el alquiler de habitaciones en el referido hotel que eran celebrados con las empresas del Grupo Báez para justificar en los papeles el flujo de fondos que por esta vía eran blanqueados”.

Esta mención hace referencia a una causa parelela por lavado de dinero, que se denomina Hotesur , donde se investigan los contratos de ocupación supuestamente simulada de habitaciones que pagó el grupo de Lázaro Báez en el hotel, aun cuando sus empleados, que debían ocuparlas, trabajaban a centenares de kilómetros del lugar.

El hotel era administrado por Lázaro Báez, preso por lavado de dinero, y por Sanfelice.

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Para la acusación, no solo se buscó favorecer las arcas del matrimonio presidencial eligiendo su hotel para que descansaran las tripulaciones de la empresa estatal, sino que además se buscó “la ocupación constante y permanente del establecimiento hotelero”

Para los fiscales, la expresidenta y los gerentes de Aerolíneas Argentinas “se interesaron” en contratar con el hotel de la familia Kirchner. Y el modo de “poner distancia” y entre ellos y la empresa administrada por funcionarios públicos y al mismo tiempo “disimular” era la inclusión de las empresas intermediarias.

El contratante era el Estado y el contratado era el hotel que pertenecía una empresa de la familia Kirchner y que era administrada por sus allegados, dijeron los fiscales.

Los fiscales analizaron las nuevas contrataciones realizadas con el Hotel Alto Calafate y advirtieron que siete veces fueron “de facto”. Las tripulaciones ocupaban el hotel con el contrato vencido y se armaba uno nuevo para formalizar la situación irregular. Contratación directa por renovación de un contrato anterior, con el objetivo de contratar sin concurso, escribieron los fiscales.

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En otros casos, y cuando tomó estado público la figura de Báez, se hizo un concurso cerrado de precios, pero manipulando ofertas de otros competidores para beneficiar al hotel Alto Calafate o invitando a cotizar solo al hotel presidencial, dijeron los fiscales.

Analizaron que cuando el Hotel Alto Calafate estuvo en refacciones se contrató con el Hotel Xelena, de cinco estrellas -una mas que el de la expresidenta-. A pesar de que el hotel de mayor categoría era mas barato, concluidas las obras se volvió al cuatro estrellas presidencial, relataron.

“La contratación del Hotel Alto Calafate constituía una decisión que provenía desde la cúspide del PEN y que atravesaba verticalmente la estructura administrativa de Aerolíneas Argentinas -comandada por Alak y Recalde- que incluso dieron la orden de contratar y mantener la contratación del hotel de quien los había nombrado en el cargo y quien ejercía los derechos como accionista de la empresa”, escribieron. Reprodujeron memorándums y emails de los empleados que mencionaban que los contratos se hacían por “indicación de la gerencia general”.

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