”Odio haber gastado tanto tiempo en ti. Odio haber permitido que fueras una parte importante de mi vida. Odio haberte correspondido tanto por tan poco. Odio que nunca me hayas dicho que me amabas. Odio la persona en la que me convertí mientras estaba contigo. Odio tu casa, odio tu coche, odio tu teléfono y el código de bloqueo que le pusiste, odio que nunca hayas cambiado tu estado civil en tu perfil de Facebook, odio que nunca hayas dejado de mandarles mensajes a tus exnovias. Odio al hombre que jamás hizo absolutamente nada para hacerme feliz”.

Parecen letras de boleros, pero no. En realidad son testimonios de mujeres que expresan sus sentimientos después de una ruptura amorosa.

Los encontré en un sitio Web dedicado exclusivamente a grupos en los que la gente se expresa sobre diferentes temas, sin censura: Experience Project.

Con una amiga nos preguntábamos hace unos días por qué algunas mujeres sienten tanta ira respecto de sus exparejas. El rencor las corroe y no pueden pasar página y seguir con sus vidas.

Está claro que en materia de rupturas hay de todo. Algunas son amistosas, civilizadas, y otras son violentas. Podemos seguir siendo amigas de algún ex, y de otros preferiríamos olvidar hasta el nombre.

Si la relación fue tóxica, asimétrica, y no cumplió ninguna de las expectativas que se tenían, entonces es cuando luego de la ruptura solo queda odio, resentimiento, y en algunos casos hasta cierta sed de venganza.

El tema es, ¿qué hacemos con todos esos sentimientos negativos?

Eddie Corbano, reconocido coach estadounidense especializado en rupturas y fundador de la web Love Is A Game, explica que el odio y la ira pueden manifestarse de diversas formas, y que lo primero que hay que hacer es reconocerlos, aceptarlos. Sugiere que quienes están ganados por estos estados luego del fin de una relación se hagan estas preguntas:

¿Estás ocupada pensando en cómo podrías vengarte de tu pareja? ¿Piensas con frecuencia cómo él pudo hacerte esto? ¿Fantaseas con matarte para que él sienta culpa? ¿Les hablas mal de él a tusamigos? ¿Le deseas que fracase en su vida futura?

”Cada vez que le echas la culpa a tu ex y piensas en maneras de hacerle daño para que pague lo que te ha hecho, en realidad no haces más que alimentar tu ira y tu odio. La ira es un sentimiento muy tóxico, muy perjudicial, que si se mantiene en el tiempo puede llegar a enfermarte”, dice Corbano.

Una vez aceptados, no hay que condenarse por sentir odio o ira, son sentimientos muy humanos. Nos comprometimos emocionalmente, renunciamos a muchas cosas por la relación, pensamos que duraría mucho tiempo, y todo eso se ha desmoronado.Tenemos derecho a estar enojadas.

Pero si todo el tiempo fogoneamos esos sentimientos no se irán, y las emociones negativas pueden conducir a la depresión.

Unos y otros recomiendan dejar salir la ira: gritar, escribirla en cartas que no enviaremos, hacer deportes, bailar, para que el cuerpo y el alma la vayan desalojando.

Porque si no, finalmente, las únicas perjudicadas seremos, otra vez, nosotras.

Para pensarlo.

En Twitter @aleherren

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