Cuáles son los síntomas y tratamientos de este problema que produce la dilatación de las venas del cordón espermático que drenan los testículos

El varicocele testicular es una dilatación de las venas del cordón espermático que drenan los testículos. Lo más común es que sea unilateral, es decir, en un solo testículo, pero también hay casos de varicocele bilateral en los que están afectados tanto el testículo izquierdo como el derecho.

Generalmente, no causa síntomas graves, aunque puede causar dolor o ser motivo de infertilidad. Por esta razón, cuando el paciente desea tener hijos, se debe aplicar el tratamiento adecuado. En los casos más graves, puede ser necesario realizar una cirugía para curarlo y reducir sus consecuencias en la fertilidad masculina.

Causas y síntomas principales

Se presenta en el 15% de los varones sin problemas reproductivos, en el 35% de los hombres que presentan infertilidad primaria y en el 81% de los que padecen infertilidad secundaria.

En la mayor parte de los casos (aproximadamente el 87%), afecta al testículo izquierdo, en un 7% de los casos es bilateral y únicamente un 3% de los casos se produce únicamente en el lado derecho.

La causa principal por la que ocurre la dilatación de las venas es la alteración de la circulación sanguínea de las venas testiculares. La acumulación de sangre en estas venas debido al reflujo de la sangre desde la vena renal al testículo ocasiona el hinchazón de las mismas, lo cual afecta, a su vez, a la función testicular.

El único síntoma notable que se deriva del varicocele es el dolor y no ocurre en todos los casos. Hay muchos pacientes con varicocele que son asintomáticos.

También es posible que el varicocele cause atrofia testicular, es decir, disminución del tamaño del testículo.

Diagnóstico: exploración física y ecografía

Para diagnosticarlo, se hace una minuciosa exploración física del contenido escrotal e inguinal, preferiblemente estando el paciente tumbado. Tras eso, se indica al paciente que se ponga de pie y aumente su presión abdominal. Así, el urólogo estudia cómo fluye la sangre desde arriba y rellena el cordón inguinal y el plexo venoso testicular.

En función de la facilidad de diagnóstico, podemos hablar de tres grados principales de varicocele:

  • Varicocele grado 1: el diagnóstico es complicado. Se necesita hacer presión sobre el abdomen. Lo habitual es que el especialista indique al paciente toser o soplar con fuerza.
  • Varicocele grado 2: con la palpación del testículo se puede comprobar que las venas presentan un mayor volumen del habitual.
  • Varicocele grado 3: a simple vista se puede apreciar la dilatación venosa, sin necesidad de que el especialista palpe el testículo.

Cuando no es posible diagnosticar el varicocele mediante la exploración física, puede ser útil realizar una ecografía o ultrasonido para detectar si existe dilatación de los vasos. Para evaluar la velocidad a la que fluye la sangre, se utilizará la ecografía Doppler.

Consecuencias: ¿puede causar infertilidad?

Los vasos sanguíneos que nutren al testículo se originan en el abdomen y, al descender, forman parte del cordón espermático. El flujo de los vasos venosos está controlado por una serie de válvulas que impiden el reflujo sanguíneo. La alteración de éstas es la base fisiopatológica del varicocele.

En caso de varicocele, el reflujo eleva la temperatura intratesticular produciendo un efecto perjudicial en la espermatogénesis, que es el proceso de formación y maduración de los espermatozoides. Ésta es la razón principal por la que los testículos están fuera del organismo, pues la espermatogénesis se produce a una temperatura 2 ºC más baja que la del resto del cuerpo.

Debido a estos problemas, en el 50-70% de los pacientes, tras el seminograma o espermograma, se diagnostican alteraciones seminales, como:

Oligospermia: concentración baja de espermatozoides.
Astenospermia: problemas de movilidad de los espermatozoides.
Teratozoospermia: alteraciones en la morfología espermática.

En los casos más severos, puede llegar incluso a causar azoospermia, es decir, ausencia de espermatozoides en el eyaculado.

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Por otra parte, el varicocele puede también provocar una alteración del sistema de regulación hormonal de la espermatogénesis, con la consecuente disminución de la producción de testosterona por parte del testículo.

Por último, otra consecuencia derivada del varicocele que puede influir negativamente en la fertilidad del varón es el aumento del estrés oxidativo, lo cual puede causar a su vez mayor fragmentación del ADN de los espermatozoides.

Estas alteraciones de la función testicular pueden surgir en ambos testículos, independientemente de que el varicocele sea uni o bilateral, debido a que la temperatura aumenta en los lados.

Tratamiento con microcirugía y complicaciones

El tratamiento para el varicocele solo se aplica en casos en los que el paciente sienta mucho dolor y éste no haya podido aliviarse con medicación. También cuando el paciente desee tener un hijo y esta alteración esté comprometiendo la consecución del embarazo.

Según los expertos, a aquellos varones que no desean concebir y que presenten varicocele y análisis de semen anormal, también se les debería ofrecer el tratamiento. En el caso de los jóvenes con varicocele y seminograma normal, se les realizará un seguimiento con análisis de semen cada uno o dos años.

La cirugía es la vía de tratamiento más efectivo para el varicocele. Se conoce como varicocelectomía.

Cirugía

Existen varias maneras de abordar quirúrgicamente el varicocele. La técnica de elección en la actualidad es la microcirugía. En función del tamaño del varicocele, se realizará por vía inguinal o subinguinal. Los riesgos derivados de esta intervención son bajos.

La técnica elegida dependerá del grado de varicocele y de la experiencia y habilidad del especialista que la realice. También puede recurrirse a la laparoscopia. En cualquier caso, se trata de una intervención de unos 15-30 minutos realizada bajo anestesia epidural. También hay casos en los que se usa anestesia general.

Tras la operación, normalmente se recomienda mantener reposo de 1 a 2 días, colocar hielo en la zona genital y, en casos particulares, utilizar un soporte escrotal. Se reanudará la vida normal en el plazo de una semana o 10 días. Por tanto, la recuperación es rápida.

Existe otro tratamiento conocido como embolización percutánea que se puede hacer para reparar el varicocele en aquellos vasos sanguíneos que presentan reflujo.

Consiste en la inserción de un pequeño catéter en una vena grande de la zona de la ingle. El cáteter es llevado hasta el varicocele, que después es bloqueado por medios físicos. La embolización es un tratamiento efectivo en aquellos varicoceles que anteriormente ya han sido intervenidos, cuando se repite la alteración (el 2% de los casos que se tratan con microcirugía), y puede ser la solución definitiva.

Resultados y riesgos

Gracias a estos tratamientos, se recupera la temperatura normal del testículo, por lo que se detiene el deterioro de la función testicular. Ésta se restablece y, así, se reanuda la espermatogénesis con normalidad.

El 90% de los tratamientos resulta exitoso y la mayoría de los estudios indican una mejoría de la calidad seminal de un 40-60% y, en la frecuencia de embarazo, del 20-60%. Por tanto, vemos que operar el varicocele mejora la fertilidad.

Las complicaciones más frecuentes de la microcirugía son el hidrocele y molestias epididimarias o epididimitis.

Evaluación de la recuperación

Una vez finalizado el tratamiento se han de realizar pruebas para comprobar que los resultados han sido óptimos.

Se puede hacer una venografía espermática interna para identificar el lugar donde pudiera persistir el reflujo y, en caso de existir, tratarlo nuevamente. Se deberán realizar seminogramas cada tres meses después de la intervención hasta un año después de ésta o hasta obtener embarazo.

Algunos expertos consideran que el tratamiento quirúrgico no es eficaz como tratamiento de la infertilidad. En caso de que no se logre el embarazo natural tras la intervención, la reproducción asistida ofrece tratamientos, como la donación de semen, para que estos pacientes puedan tener hijos.

Fuente: Reproducción asistida

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