Una vacuna contra la diabetes tipo 1 ya se está probando en humanos

La diabetes mellitus es una de las enfermedades más común entre los seres humanos. Afecta a más de 260 millones de personas y es considerada por la OMS como una de las diez principales causas de muerte por enfermedad. Aunque gracias a los avances médicos, los pacientes pueden llevar una vida normal, hay quién mira más allá. ¿Y si pudiéramos desarrollar una vacuna para la diabetes que redujese los efectos a 0? Al menos en cuanto a diabetes tipo 1 se refiere. Pues bien, parece que los resultados hablan por sí solos, y es que la FDA americana ya ha dado luz verde a la fase clínica dos, lo que quiere decir que está a un solo paso de que pueda llegar a todo el mundo.
BCG, una vacuna para la diabetes, el cáncer, la tuberculosis…

La Bacillus Camlmette-Guérin, o más conocida como BCG, es en realidad una vacuna descubierta en el prestigioso instituto Pasteur allá por los años 20 del siglo pasado. Se diseñó para combatir la tuberculosis con un extracto atenuado de M. bovis, una micobacteria capaz de producir la tuberculina, que es la toxina protagonista de la tuberculosis. ¿Y qué tiene que ver la tuberculosis con la diabetes? Los investigadores se dieron cuenta hace tiempo de que la BCG no solo ayuda a inmunizar de la tuberculosis sino que, además, es capaz de ayudar en otras enfermedades debido a su acción sobre el sistema inmune. Por ejemplo, también se utiliza para tratar (más bien prevenir) el cáncer de próstata. En concreto, con la vacuna para la diabetes, lo que hace es elevar una sustancia llamada Factor de Necrosis Tumoral (o TNF, por sus siglas inglesas). Este ”controla” la aparición de linfocitos, células propias de nuestro sistema inmune, ”La vacuna podría tratar a miles de personas en solo 5 años”que en la diabetes tipo 1 funcionan erróneamente y provocan la enfermedad.

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La investigación, que ya lleva más de una década de desarrollo, ha conseguido relacionar satisfactoriamente su aplicación con una reducción de los efectos en humanos y ratones. El siguiente paso, en la fase clínica 2, la vacuna será probada en un grupo mayor de personas, unas 150, y con más asiduidad. Esto tiene como finalidad el conocer mejor la dosis médica necesaria y comprobar que la vacuna para la diabetes no tiene ningún efecto adverso no previsto. Como recordaréis, ya os explicamos cómo funcionan las fases clínicas de estudio de un medicamento. La de esta vacuna tardará en ser testada unos 5 años más, tras lo cual pasaría a fase clínica 3 y se probaría en miles de personas como un tratamiento normal. Si todo fuese bien, en unos pocos años miles de pacientes de diabetes podrían beneficiarse de este tratamiento. En unos pocos más, la diabetes mellitus 1 sería solo un recuerdo puntual en nuestra historia médica.

Diabetes tipo 1 y tipo 2

Como explicábamos, esta vacuna para la diabetes solo afecta al tipo 1. La diabetes mellitus es un problema por el cual la insulina no puede hacer su trabajo. La insulina es una de las hormonas más importantes de nuestro metabolismo, encargándose de muchas funciones, pero principalmente en el control de los niveles de azúcar en nuestro cuerpo. Si este es muy alto puede desajustar varios mecanismos, provocar que nuestro riñón no pare de funcionar o incluso que no lleguen adecuadamente los nutrientes a las células. La diferencia entre la diabetes tipo 1 y la tipo 2 es, básicamente, que la tipo 1 tiene normalmente un origen autoinmune. Esto quiere decir que las células encargadas de defender nuestro cuerpo, como los linfocitos, atacan por error a nuestros propios productores de insulina, las células ß del páncreas. También pueden existir otras razones, pero en definitiva, en la diabetes tipo 1 lo que tenemos es la imposibilidad de producir insulina. Por el contrario, la diabetes tipo 2 está ”1 de cada 20 pacientes con diabetes mellitus son de tipo 1”provocada por una ”resistencia” a la insulina. Es decir, la insulina, por la razón que sea, no es todo lo efectiva que debería ser.

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O bien no conseguimos producir la suficiente. Existen también otros tipos de diabetes, como la gestacional o la autoinmune latente en adultos. Esto demuestra la grandísima importancia que tiene la diabetes en nuestra vida. La vacuna para la diabetes actúa sobre la tipo 1 ya que regula al sistema inmunológico para que no destruya nuestras propias células, provocando la enfermedad. La diabetes mellitus tipo 1 es la más agresiva ya que los pacientes depende por completo de la administración de insulina externa. Sin embargo, solo 1 de cada 20 pacientes de diabetes son de tipo 1. Esto quiere decir que millones afectados no se podrán beneficiar de la vacuna para la diabetes que han desarrollado estos investigadores, ya que el mecanismo de la enfermedad no es el mismo. Al menos, la aplicación de esta vacuna servirá no solo para ayudar a parte de los afectados, que son muchísimos, sino para entender mejor algunos mecanismos que, quién sabe si no nos dan las llaves que necesitamos para seguir solucionando la enfermedad. En cualquier caso, parece que la vacuna va viento en popa, una noticia excepcionalmente positiva y de la que esperamos tener buenas noticias muy pronto.

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