Un medicamento hizo crecer los senos de miles de hombres

Eddie Bible se sintió una rata de laboratorio. En su imaginación, nunca hubo lugar para pensar que un medicamento, recetado por su propio médico, para controlar su trastorno bipolar y la ansiedad era el culpable de lo que le estaba pasando. Un día Bible despertó, caminó hacia el baño y al verse en el espejo comenzó a notar su transformación: no veía a un adolescente. Era un hombre con grandes senos en el pecho.
”Tenía senos más grandes que las niñas del colegio. Pensé: ‘voy a tener que usar un sostén”, dijo Bible, estadounidense, quien a los 13 años comenzó a sufrir los efectos secundarios -no revelados- del Risperdal, medicamento que ”no me ayudó porque al año y medio tenía ginecomastia”, explicó el hombre que hoy tiene casi 27 años.
La ginecomastia es una enfermedad que hace que el tejido mamario de los hombres crezca en exceso. Luego de que se conociera el caso de Bible, se supo que alrededor de 13 mil hombres en Estados Unidos se vieron afectados por este fármaco, y muchos de ellos preparan una demanda una demanda contra la compañía Johnson & Johnson (J&J) por los daños ocasionados.
El reclamo surge al entender que la empresa no advirtió sobre este posible efecto secundario de manera oportuna. Aunque es común que los hombres adolescentes desarrollen tejido mamario durante la pubertad, en este caso se trataba de algo totalmente diferente. ”Era humillante”, sostuvo Bible.
Primero, pensó que sus senos eran consecuencia de un aumento de peso, algo por lo que también pasan quienes toman Risperdal. Así que, al principio, lo pasó por alto. ”Si hubiera sabido cuál era el efecto secundario del medicamento nunca lo hubiera tomado”, aseguró Bible en una entrevista a la CNN.
Las consecuencias lo alejaron de sus amigos. Se sentía avergonzado por demás. Pasaba los días encerrado en su habitación, jugando videojuegos, aislándose del mundo exterior. Sus padres debían obligarlo para que vaya a la escuela, encontrándose con las curiosas miradas de la gente.
En 2006, más de diez años después de que el medicamento saliera al mercado, la compañía puso en las etiquetas del Risperdal que la ginecomastia era uno de sus efectos secundarios. ”En retrospectiva, me siento como un experimento”, confesó Bible.
La Organización Mundial de la Salud incluye la risperidona, nombre químico de Risperdal, en su lista de ”medicamentos esenciales”, lo que significa que es una ”de las medicinas mínimas necesarias para garantizar un sistema de salud básico”.
Sin embargo, desde 1994, cuando J&J empezó a comercializar Risperdal, la medicina ha estado en el centro de la atención y la controversia, más allá de sus efectos secundarios no revelados.
La compañía ha tenido que pagar más de USD 2.000 millones en multas y acuerdos con entidades estatales y gubernamentales por demandas relacionadas con Risperdal y otros dos medicamentos, así como por denuncias civiles y criminales sobre su uso.
Para Bible, demandar a J&J no le va a devolver el pasado. Tampoco borrará las cicatrices de la cirugía que tuvo que hacerse para extirparse los senos. Pero si le muestra a Johnson & Johnson lo que el fármaco le hizo tal vez pueda hacerles entender lo que él tuvo que pasar. ”El dinero no detendrá el bullying, el acoso o la deformidad de ser un niño con senos de mujer”, concluyó Bible.
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