En la década del sesenta, a partir de la introducción de la vacuna contra la tos convulsa, se produjo un marcado descenso del número de enfermos. Sin embargo desde el año 2004 en la Argentina y en el mundo hay una reemergencia de esta enfermedad. Esto se debe a que tanto la vacunación como la enfermedad no otorgan inmunidad duradera. La falta de refuerzos de vacuna es responsable de que los adolescentes y adultos jóvenes sean la principal fuente de contagio para los niños pequeños.

 

La vacunación durante el embarazo: su importancia

Frente a la situación epidemiológica actual de brote de coqueluche o tos convulsa que repercute en un aumento de la mortalidad en niños pequeños (específicamente en menores de cuatro meses), el Ministerio de Salud junto a un grupo de expertos consultados decidió la incorporación desde febrero del 2012 de un refuerzo de vacuna contra la coqueluche con vacuna triple (dTap: Difteria, Tétanos y Pertussis) acelular a partir de las 20 semanas de edad gestacional, en reemplazo de la dT (difetria-tétanos) que se utilizaba anteriormente.

 

La vacunación a mujeres embarazadas plantea proteger el binomio madre-hijo, el pasaje de anticuerpos fabricados por la madre dentro del útero materno. Si bien estos anticuerpos no son duraderos, le permiten protegerse durante los primeros meses de vida hasta que fabrique sus propios anticuerpos a través de la vacunación.

 

Las mujeres que no la hayan recibido durante el embarazo, deben recibir una dosis de dTap antes del egreso de la maternidad.

 

Bebés pequeños: los más afectados

Si bien afecta a todos los grupos de edad, los menores de 1 año y especialmente los menores de 3 meses constituyen el grupo de mayor riesgo. Las complicaciones más importantes son la neumonía, las neurológicas (convulsiones y encefalopatía por falta de oxigenación adecuada del cerebro), y las condiciones asociadas a los efectos que la fuerza de la tos puede ocasionar como: neumotórax, sangrado por la nariz, hematoma intracraneal, hernia y prolapso rectal. Los niños desnutridos tienen mayor riesgo de complicaciones, ya que la severidad de la tos les impide alimentarse, y esto muchas veces es agravado por los vómitos que suelen acompañar el final de los accesos de tos.

 

La enfermedad es más grave en los primeros meses de vida, particularmente en niños prematuros, no vacunados o que no hayan terminado de recibir las 3 primeras dosis, que se dan a los 2, 4 y 6 meses de vida.

 

Vacunación del adulto: fundamental para el cuidado de los más pequeños

Esto se debe a que en los adultos la coqueluche suele presentarse con síntomas atípicos, no son diagnosticadas tempranamente y se convierten en fuente de contagio para los convivientes. Para interrumpir la transmisión de esta enfermedad es necesario cumplir con el calendario de vacunación en los niños*, y un refuerzo de vacuna triple acelular (dTap) para los adultos que conviven con niños menores de 6 meses, ya que de esta manera se trata de proteger a los más vulnerables.

 

* Está incluida en la pentavalente (DPT-HB-Hib) que se aplica a los 2, 4 y 6 meses y en la cuádruple bacteriana (DPTHib) que se aplica a los 18 meses. En el refuerzo de los 6 años se incluye en la triple bacteriana (DTP) y en el de los 11 años en la vacuna triple bacteriana acelular (DTap).

 

Síntomas y consecuencias

La infección se caracteriza por presentar accesos de tos violenta, espasmódica con sensación de asfixia que terminan con un ruido estridente (tos convulsiva o convulsa) durante la inspiración, y sin fiebre. Le siguen episodios de tos repetitiva que terminan con una inspiración profunda y vómitos. Los niños pequeños pueden tener paros momentáneos de la respiración con coloración azulada de piel. Esta falta de oxigenación adecuada puede ocasionar graves consecuencias para la salud.

 

Recomendación

La coqueluche o tos convulsa es una enfermedad que puede ser grave y se previene a través de la vacunación. Si alguien de nuestra familia presenta alguno de los síntomas de la enfermedad, consulte inmediatamente al médico. Se administrará vacuna lo más pronto posible a los expuestos no vacunados o incompletamente vacunados y se separará a los casos sospechosos de los lactantes y niños de corta edad, especialmente los no inmunizados, hasta que los pacientes hayan recibido por lo menos 5 días de antibióticos.

*Asesoró: Dra. Liliana Vázquez, Médica infectóloga, MN 67434, Miembro de la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica (SADIP)

 

 

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