Si bien hay diferentes técnicas que nos pueden ayudar a reducirlos, en el caso de los niños es conveniente analizar primero el origen para tratarlo de raíz

Los tics nerviosos son movimientos involuntarios de los músculos. Son inoportunos, convulsivos y excesivos. Pueden aparecer en cualquier momento y con diferente frecuencia.

Los movimientos repetitivos en cierta parte del cuerpo y sin tener noción de ellos son considerados tics nerviosos. Este patrón puede afectar el autoestima y la seguridad de una persona.

En muchos casos de tics severos los pacientes se aíslan de los demás. Además, las contracciones involuntarias y las posturas anormales, en ocasiones, pueden ocasionar dolores musculares. Aparecen mayormente a partir de los 8 años de edad y pueden mantenerse hasta la adultez.

Existen dos tipos de tics nerviosos: de etiología (se generan de forma involuntaria) y los de neurofisiología (se deben a deficiencias en el sistema nervioso o a daños en el cerebro). Los primeros son los más comunes e implican una cantidad limitada de músculos.

Los tics nerviosos más habituales son:

Pestañear rápidamente
Mover la cabeza hacia los laterales
Encogerse de hombros
Rechinar los dientes
Morderse los labios
Tocarse la nariz
Tronar los dedos
Los tics nerviosos y el estrés

Los tics pueden estar causados por diferentes detonantes, aunque en muchos casos son una manifestación del estrés, de la ansiedad o de una fobia.

Hay personas más propensas a su desarrollo y la aparición se intensifica en ciertos momentos en los que los nervios nos pueden jugar una mala pasada. Estas manifestaciones mejoran cuando la persona está tranquila o la situaciones estresante ha pasado.

Otros causantes de los tics pueden ser:

  • Sentimientos de culpa
  • Carácter obsesivo compulsivo
  • Tensión excesiva
  • Represión de los sentimientos o emociones
  • Inseguridad y temores
  • Ingesta de ciertos medicamentos

    ¿Qué hacer cuando los niños padecen tics nerviosos?

    Este trastorno suele aparecer a temprana edad y es más frecuente en los niños que en las niñas, sobre todo si son introvertidos, tímidos o sobreprotegidos por sus padres.

    En estos casos los pequeños no pueden anticipar su aparición ni mucho menos controlarlos. Incluso intentar cambiar el hábito puede generar más estrés y angustia. Los tics nerviosos en los niños pueden estar causados por tres factores: neurobiológicos, genéticos o ambientales (este último es el más frecuente).

    Si bien en la mayoría de los casos los “síntomas” son pasajeros, es fundamental ayudar a los hijos de la siguiente manera:

    1. No tratar de que modifique la conducta

    Es necesario recordar que los tics nerviosos no son voluntarios y, por lo tanto, obligarles a que los controlen tiene la consecuencia opuesta: más movimientos y contracciones musculares.

    2. No castigar

    Lo que debemos hacer es todo lo contrario: ignorar o minimizar el problema para que el niño no se sienta disminuido o mal.

    3. Evitar situaciones estresantes

    Ya que el tic nervioso probablemente haya aparecido por un trauma o una situación adversa, es muy importante no exponerlo a momentos similares.

  • A esa edad cualquier inconveniente en la escuela, en casa o en el parque pueden provocar síntomas de este tipo.

    4. Analizar el tic

    ¿En qué momento o situación particular el niño mueve el brazo, pestañea o castañetea los dientes?

    Al observar el inicio del tic, podemos ayudarle para que elimine esa acción. Por ejemplo, se le puede distraer o entretener.

    5. Hacerle sentir bien y útil

    Elegir ciertas responsabilidades para que lleve a cabo en casa puede ser de utilidad en los niños con tics nerviosos.

    Por ejemplo, que ordenen su habitación, que saquen la basura o que junten los platos de la mesa. De esta forma estaremos fomentando su autoestima y evitando que se sientan inseguros o disminuidos.

  • ¿Cómo reducir los tics nerviosos?

    Ya que la aparición de estos movimientos está relacionada con el estrés y la ansiedad, podríamos emplear técnicas de relajación para reducirlos. Entre los más efectivos encontramos:

    1. Yoga

    Sirve para equilibrar las emociones y dejar que los sentimientos fluyan. Además, el yoga contribuye a un ambiente relajado y al autoconocimiento. Con unos minutos al día y ciertas posturas los tics pueden reducirse paulatinamente.

    2. Meditación

    Otra de las prácticas que nos aporta serenidad y bienestar. Sentarse en posición de loto con los ojos cerrados y centrarse en la respiración equilibra los latidos del corazón y nos tranquiliza sobremanera. Puedes hacerlo antes de acostarte o al levantarte.

  • 3. Masajes

    Las sesiones de masajes practicadas por un profesional sirven para relajar los músculos y sobre todo para reducir los posibles dolores o molestias causados por el tic nervioso. Una vez por semana puede ser suficiente.

    4. Terapia

    La psicología puede ayudarnos desde el punto de vista emocional, ya que permite revelar ciertas cuestiones ocultas en nuestro interior.

    Por ejemplo, si hemos sufrido un trauma o nos sentimos inferiores a los demás quizás la consecuencia sea un movimiento involuntario en los músculos.

    5. Alimentación

    Aunque no se trate de una técnica en sí, lo cierto es que ciertos alimentos pueden aumentar la aparición o la intensidad de los tics nerviosos.

    Por ejemplo, deberías reducir el consumo de café, bebidas alcohólicas y refrescos. Se recomienda ingerir aquellos alimentos benéficos para el sistema nervioso tales como:

    • Almendras
    • Nueces
    • Infusiones de manzanilla
    • Pescado

    6. Ejercicio

    Hacer actividad física te puede servir para liberar las tensiones y dejar de lado el estrés. Por ello puede ser de ayuda si tienes un tic nervioso. Elegí la disciplina que más te guste y no dudes en ejercitarte, al menos, 3 veces por semana.

    Fuente: Mejor con salud

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