La idea no sólo es hermosa, sustentable e inteligente, sino que ofrece diferentes variantes: la semillas contenida en el lápiz varía, según lo que uno busque. Hay lápices que pueden convertirse en cilantro, en tomate cherry, en berenjena, en cereza, en menta, en perejil y más. Pero no sólo eso: cada lápiz tiene grabado con láser el nombre de la semilla y sirve de indicador mientras la semilla crece.

Además, el mismísimo utensilio tiene una señal que indica hasta donde se tiene que introducir en la maceta. En el momento del primer riego, la cápsula se degrada al contacto con el agua hasta liberar a la semilla que contiene. Mejor no morder el lápiz, amigos, no vaya a ser cosa que se pierda el potencial árbol que allí descansa.

El proyecto empezó en Kickstarter, cumplió ampliamente sus objetivos y ya está a la venta a través de Amazon. 8 lápices cuestan 19.95 dólares. ¡Qué idea tan maravillosa! ¿No creen?

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