Rompiendo el mito de no tener sexo antes del partido

Creo que esta cuestión se basa en una creencia o mito (como muchos problemas sexuales) que afirma que el sexo debilita o quita energía o, al decir de Carlos Bilardo, se quedan sin “piernas”. Posiblemente, el origen de este mito se remonta a la antigua Grecia, en donde se mencionaba que el semen era una “sustancia proveniente del cerebro” o “sustancia de  la energía divina” y que, por lo tanto, “derramarla” o “perderla” podría ser contraproducente para  el  equilibrio mental y producir debilidad general.

Todavía hoy en día algunos entrenadores piensan que la abstinencia sexual puede redirigirse hacia  una mayor agresividad que beneficiaria la actividad deportiva, mientras que otros piensan que la  actividad sexual beneficia  al  deportista.

Algunos ejemplos, pueden ayudar a modificar esta creencia. Por ejemplo, el atleta estadounidense Bob Beamon, que rompió el record de salto largo en los Juegos Olímpicos de México 1968, mantuvo relaciones sexuales con una compatriota competidora en la mañana previa.

Por su parte, el entrenador de futbol de la selección de Holanda en el Mundial de 1974, Rinus Michels, permitió a los jugadores compartir la concentración con sus parejas. Fue algo revolucionario; el equipo llegó a la final del campeonato y fue considerado el mejor del torneo. Y el propio Pelé confesó que las relaciones sexuales con su esposa nunca se suspendieron por ser víspera de un partido.

Creo que, dado que el sexo es parte de la vida cotidiana, si un jugador tiene relaciones con su pareja el día anterior a una competencia, eso no implica un desgaste. Todo lo contrario, producirá un efecto relajante, placentero. Seguramente dormirá mejor. Además pensemos que lo que una persona gasta de energía en una relación, es equivalente a subir dos pisos por escaleras, o caminar cuatro cuadras rápido, actos que no generan un agotamiento físico. El desgaste es casi insignificante. Más aún: las calorías que se pierden se recuperan con un vaso de leche y dos galletas.

En todo caso, puede llegar a ser un inconveniente si el jugador tiene alguna disfunción sexual, como eyaculación precoz o problemas de erección. En estos casos no es aconsejable, porque pueden generar frustraciones que mentalmente pueden jugar en contra a la hora de una competencia de alto rendimiento como es el Mundial de fútbol. Y también es cierto que los problemas surgen con los excesos, con los aditivos, cuando se hace con alguien que no es la pareja estable o en horarios que son de descanso. A la madrugada, con cigarrillos y alcohol seguramente se verá perjudicado.

Pero si hay contacto con sus parejas habituales habrá relajación y serenidad. Y si son relaciones placenteras se generan endorfinas, estimulantes naturales segregadas por el cuerpo que proporcionan más energía a una persona.


Lic. Diana M. Resnicoff
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica.
TE: (54-11)4831-2910
E-mail: [email protected]
Página Web: www.e-sexualidad.com

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