Un especialista brinda consejos para evitar bloquearse en ese momento y poder captar la atención de la audiencia

Para alcanzar el nivel de los oradores y voceros profesionales es necesario entrenarse. Una de las condiciones principales es no tener miedo, ya que esta emoción suele ser una gran limitante para el 75% de la población que padece lo que técnicamente se llama “glosofobia”.

Algunas de las sensaciones que pueden sentir por estar en vivo y en directo frente a una audiencia, son taquicardia, disminución de la potencia de su voz, sudoración en exceso, pérdida de autoconfianza, temblores y padecimientos de distinto tipo.

Para que no te ocurra, Daniel Colombo, coach especializado en CEO, alta gerencia y profesionales; conferencista internacional; escritor y comunicador profesional; brinda 15 consejos sobre lo que no hay que hacer.

1. Evitar ir sin preparación suficiente. Diseñá tu presentación con al menos dos semanas de antelación. Leela, releela, acortala al mínimo, y practicala lo suficiente frente a una cámara para revisarla y mejorar.

2. Eludir el contacto con el público. Los oradores inexpertos temen a la mirada de los demás. Esforzate por hacer contacto visual; es una herramienta muy poderosa para persuadir y darte cuenta, incluso, de quienes están prestándote atención. Así, podrás apoyarte en ellos en tus momentos de debilidad en escena.

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3. Dar todo por sentado. Es posible que pierdas la atención de gran parte del público que necesita esos puentes conceptuales para seguir tu disertación. Trabajá la estructura con un comienzo, un buen desarrollo y un excelente final de esos que jamás se olvidarán.

4. Ser muy acartonado. Si hacés eso, te verán frío y distante. Hoy, lo que necesita la gran mayoría del público es la cercanía emocional; demostrales que sos de carne y hueso y uno más de ellos. Lanzá algunas preguntas retóricas; hacelos participar.

5. Evitar estimular sus cinco sentidos. El 55 por ciento de la comunicación humana esgestual; el 38%, el tono de tu voz; y apenas el 7% lo que decís con palabras. Si no estimulás lo visual, lo auditivo, las emociones, lo táctil, lo olfativo con un aroma agradable en la sala, o bien aireándola convenientemente y manteniendo un buen clima, perderás la atención del público.

6. Contacto visual muy intenso, o siempre con las mismas personas. Estarás poniendo incómodo al público, y permitirás que el resto sienta que no los tenés en cuenta. Cuando focalizás en pocas personas desaparece tu naturalidad y aflora tu narcisismo. Mirá siempre a todos; “panea” con la vista a los distintos sectores de la sala. Involucralos todo el tiempo.

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7. No tener congruencia entre lo que se dice, lo que se hace y lo que se gesticula. Las personas no te creerán. Sé totalmente coherente en tu decir, andar, gestos y las acciones que llevás a cabo dentro y fuera de escena.

8. No sonreír. Usá la sonrisa y el ablandamiento con gestos de calidez.

9. Hacer chistes de mal gusto. El público te rechazará, porque odia a quienes se pasan de listos. Ni hablar de aquellos que hacen chascarrillos de doble sentido. Utilizá el humor con gracia y elegancia.

10. Usar poses que bloqueen tu vínculo con el público. Sentarte detrás de una mesa, cruzarte de brazos, estar con las manos en los bolsillos mientras hacés tu oratoria son poses cerradas y de bloqueo. Mantené tus manos disponibles, ya que son un excelente apoyo para enfatizar, enumerar y darle sentido a lo que decís.

11. Memorizar tu discurso. Ensayá lo suficiente para recordar los lineamientos principales. Luego, llenalos con tus ideas y agregale tu toque de personalidad.

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12. Usar muletillas. Son las excusas ante la falta de preparación, y el público lo percibe de inmediato. Utilizá frases puente, y enriquece el ida y vuelta con alguna pregunta retórica sencilla.

13. Tener un tic nervioso y no controlarlo. Esto desorienta y quita el foco por completo. Trabajalo con un profesional de la psicología, psiquiatría, foniatra si es audible, y eliminalo. Hablá más lento; date el tiempo de pensar las ideas, y no que las expreses a borbotones. Muchas veces los tics son producto de la ansiedad.

14. Distraerte por cualquier cosa. Hacé una ficha pequeña, con tus notas esenciales,que serán no más que unas diez palabras escritas en tamaño grande. Cada vez que te pierdas, volvé a tus notas y retomá inmediatamente.

15. Leer todo el PowerPoint. Cualquier apoyo visual es sólo eso: un apoyo. La sustancia de tu contenido está en vos. Utiliza imágenes, colores, letras grandes. Proyectá contenidos complementarios con lo que decís. No repitas textualmente lo que está leyendo el público.

Fuente: Daniel Colombo

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