La urgencia sexual que hacía en algún momento que te arrancaras de la fiesta para ir a tener sexo en el auto, va quedando en el recuerdo…esto no genera mayor problema cuando ambos miembros de la pareja están bien con el nuevo orden de las cosas, pero la historia es muy distinta cuando uno de los integrantes se siente repetidamente rechazad@ y el otro u otra, muchas veces resentid@. También es un problema cuando las parejas piensan que ”deberían” seguir funcionando igual que antes.

Hay veces que no es solo la diferencia en cuanto a necesidades sexuales lo que genera el sufrimiento, sino la incapacidad de empatizar y ponerse en el lugar del otro. Este es un terreno resbaladizo para las infidelidades e incluso el divorcio.

Quizás parte de este sufrimiento se podría evitar, si antes de proyectarse juntos hablaran sobre sus propias expectativas sexuales en el largo plazo, pero en general las parejas que comienzan bien, creen que el sexo va a continuar así como por arte de magia…por otro lado una cosa son las expectativas que cada uno tenga, las fantasías e idealizaciones…pero otra cosa es con guitarra. Como dice Weiner-Davis: el sexo en las parejas de largo plazo no es una decisión personal; es una decisión interpersonal.

Muchos factores pueden afectar tu vida sexual en pareja luego de que el amor ciego a quedado en el pasado y el tiempo (o el matrimonio) le ha devuelto la vista… las cosas que antes te gustaban, ahora las detestas, el estress, los hijos, los pañales, el trabajo, la depresión, los cuerpos que no son como los de la TV, el aburrimiento con la rutina… la monogamia junto con todos sus beneficios sociales y emocionales, contradice nuestros instintos evolutivos. Los deseos sexuales distintos -que en un principio pueden pasar desapercibidos al estar teñidos por la dopamina y más- lentamente se van haciendo manifiestos, pero esto no necesariamente tiene que terminar en crisis, conflicto, ruptura o infidelidad.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here