Qué es el Síndrome de Alienación Parental y cómo evitarlo

Cuando sucede esto, uno de los progenitores será “malo” ante los ojos del niño, sin tener culpa alguna

El concepto de Síndrome de Alienación Parental no está aceptado en ningún manual de psiquiatría, sin embargo, se puede hacer consciencia de su existencia.

Son muchas las parejas que siguen juntas, ya sea porque se ponen la excusa de que los niños necesitan una familia unida o porque dependen tanto uno del otro que primero lo intentan todo, antes de afrontar el indeseado final.

Sin embargo, cuando hay chicos de por medio, la solución a los problemas de la pareja debería ser rápida y lo menos complicada posible procurando cortar por lo sano, sin que nadie salga lastimado.

Terminar la relación de pareja buscando con ello dar fin a los problemas entre ambos no significa tirar la toalla, sino más bien que, como padres, estamos pensando en lo que ha de ser mejor para nuestros hijos.

“Tu padre es malo” es lo que un niño puede llegar a pensar de uno de sus progenitores como consecuencia del Síndrome de Alienación Parental, una vez que estos se han separado o se encuentran en pleno proceso y empiezan a tirar piedras o basura contra el tejado del otro.

Muchos padres no piensan en lo dañina que puede resultar la actitud que asumen. Es como que si solo pensaran en ellos, en su malestar, olvidándose de que los niños se encuentran en una etapa muy sensible en la que absorben todo y en la que las experiencias negativas pueden dejarles huellas capaces de marcar su futuro.

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En el momento en el que uno de los progenitores le dice al niño: “Tu padre es muy malo”, por ejemplo, se estará cultivando el Síndrome de Alienación Parental. En consecuencia, el niño desconfiará de su padre, se comportará injustamente con él e incluso lo despreciará. Cuando, en realidad, su padre no le ha hecho nada malo.

Si ese padre también habla mal de la que fue su pareja, es posible que el niño afronte un vaivén de emociones que no sabrá gestionar. En este caso, de quien desconfiará será del otro progenitor. Y de esta manera, el niño experimentará una desconfianza que cambiará de bando conforme los progenitores lo vayan convenciendo de lo contrario.

El Síndrome de Alienación Parental puede hacer que cualquier niño se haga inseguro, desconfiado y que, especialmente, pierda todo el respeto por sus padres.

También, puede hacerlo susceptible a las opiniones de los demás, por las que tenderá a dejarse llevar. Esto debido a la baja autoestima que se le ha de propiciar con una experiencia tan dañina como la referida, en plena infancia.

Por ello, es necesario evitar los comportamientos que dan lugar a este síndrome. Al evitar estos comportamientos, se estaría evitando también heridas que podrían marcar el futuro del niño. Algunos de estos comportamientos son:

  • Hablar mal del otro progenitor en presencia de los niños.
  • Intentar manipular al niño para que se sienta mal por desear ver al otro progenitor.
  • Aceptar y aplaudir cualquier palabra o actitud que vaya en contra del otro progenitor.
  • Hablar de la separación sin entrar en detalles.
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En estos casos, es fundamental no utilizar a los niños para sentir apoyo o para ser cruel con el otro progenitor. Los niños no tienen la culpa de nada, además que hacer esto no habla bien de quien lo hace.

Es necesario hablar de la separación con los más pequeños. Muchos padres creen, erróneamente, que sus hijos no van a comprender la gravedad de la situación porque son pequeños.

Para ello, hay que utilizar un lenguaje sencillo y responder de manera clara a cualquier pregunta que tengan. Lo importante es que el niño sepa qué ha ocurrido y por qué, sino se sentirá perdido sin entenderá nada.

Y es que el niño debe comprender que una separación es algo natural, que no pasa nada porque sus padres se hayan separado, ya que siempre los van a querer igual.

Todo esto ayudará mucho al niño, evitando que se sienta triste y desencajado en cuanto a la separación de sus padres. De esta manera, el niño comprenderá que un entorno negativo no es algo que haga felices a las personas y que cuando esto se da, lo mejor es separarse.

Una de las cosas más importantes que el niño debe comprender es que a pesar de la separación, sus padres nunca dejarán de quererlo ni pasar tiempo con él.

Fuente: Mejor con salud

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