Los riesgos de la gripe

Las infecciones producidas por los virus de influenza continúan siendo una de las causas más importantes de morbilidad y mortalidad, confirmó a AIM el médico Clínico-Neumonólogo Luis Larrateguy, quien agregó que “el virus es responsable de importantes epidemias anuales”. En Argentina, se denuncian anualmente 1.200.000 de casos, aunque por el subregistro- se estima que la cifra aproximada -con una tasa de ataque baja- es de 4.000.000 de enfermos por año.

En diálogo con esta Agencia, Larrateguy se refirió a los grupos de riesgo, entre ellos, personas mayores de 65 años; adultos y niños con afecciones crónicas de los sistemas pulmonar y cardiovascular (cardiopatía, asma grave, enfisema, enfermedad fibroquística, hipertensión pulmonar); pacientes con enfermedades metabólicas (diabetes), insuficiencia renal, hemoglobinopatías e inmunosupresión (incluye HIV (+) e inmunosupresión por medicación); niños o adolescentes que están bajo terapia prolongada con ácido acetilsalicílico (aspirina), trabajadores de la salud pública (médicos, enfermeros y aquellos que, en hospitales o a través de cuidados domiciliarios, tienen contacto con pacientes de alto riesgo). Precisamente, “las campañas que se inician siempre son para prevenir la existencia de complicaciones en los citados grupos, disminuyendo la cantidad de internaciones hospitalarias y elevando de ese modo, la calidad de vida de la población”.

Estadísticas

Durante los periodos estacionales de la gripe, la vacuna logra en personas sanas menores de 65 años, entre un 70 a 90 por ciento de protección contra la infección, -cuando el antígeno de la vacuna es muy similar a las cepas circulantes del virus-. En los ancianos, principal grupo de riesgo, puede disminuir la gravedad de los casos reduciendo las complicaciones en un 50 y 60 por ciento y la tasa de mortalidad en un 80 por ciento.

Vacuna

De acuerdo a las Normas Nacionales de Vacunación, la dosis debe aplicarse en otoño, antes de los primeros fríos, idealmente antes de la segunda quincena de abril. La vacuna está indicada a partir de los seis meses de vida, sin límite máximo de edad. Además, es gratuita para los grupos de riesgo entre los que se encuentran: las embarazadas en cualquier trimestre de gestación y las puérperas hasta el egreso de la maternidad, como máximo a 10 días del parto si no la recibieron durante el embarazo; los niños de entre seis y 24 meses de edad inclusive; los mayores de 65 años; el personal de salud y las personas de entre dos y 64 años con factores de riesgo como enfermedades cardíacas, respiratorias, renales crónicas, inmunodepresión, diabetes y obesidad.

Este año se incluyen en las vacunas tres cepas: H3N2 actualizada, B y H1N1. Por lo que se denominan vacunas trivalentes, dos de las tres cepas incluidas en la vacuna del año 2017 son diferentes a las de 2016.

La vacuna antigripal confiere protección (inmunidad) por seis a 12 meses, por lo que se requiere vacunación anual si pertenece algún grupo de riesgo.

Características de la gripe

La gripe es una enfermedad respiratoria contagiosa, causada por virus de la influenza. Estos virus pueden ser de tipo A, B o C. Los tipos A y B son los responsables de las epidemias que se producen casi todos los inviernos, con frecuencia están asociados con un aumento en los índices de hospitalización y de muerte. El tipo C generalmente produce enfermedades respiratorias leves o incluso no provoca síntomas. Larrateguy afirmó que ésta última “no causa epidemias, por lo tanto, no origina graves problemas de salud pública como los que causan los tipos A y B”.

Los síntomas

Los síntomas que presenta la gripe son: fiebre alta (38º o más), dolor de cabeza, decaimiento, tos, dolor de garganta, congestión nasal, dolor muscular. También pueden aparecer síntomas digestivos como náuseas, vómitos y diarrea, pero son más comunes en los niños que en los adultos.

La gripe suele confundirse con otras infecciones virales respiratorias que se engloban dentro del denominado síndrome gripal y son, en definitiva, infecciones que se manifiestan con los síntomas no específicos de la gripe, (fiebre, dolor de cabeza, tos) y algunos signos de infección respiratoria alta. “Las infecciones productoras del síndrome gripal son originadas por una gran variedad de agentes infecciosos, generalmente de origen viral, aunque las producidas por organismos como bacterias pueden ser similares en sus estadios iniciales al síndrome gripal”.

¿Gripe o síndrome gripal?

De todos modos, es posible diferenciar la gripe, es decir, el cuadro específico producido por el virus de influenza, de lo que la población denomina síndrome gripal, cuya etiología es muy heterogénea. “La gripe debe considerarse como un proceso infeccioso producido por virus que pertenecen a la familia de los ortomixovirus, que aparece en forma de brotes epidémicos, habitualmente en los países de clima templado, en los meses de invierno, produciendo fiebre elevada, dolor de cabeza y mialgias”, agregó el especialista.

Lo que distingue a la gripe del síndrome gripal es la etiología, ya que sólo la primera es producida por el virus de la influenza. Pero además, existen aspectos clínicos que caracterizan claramente a la gripe; como el comienzo súbito -tras un periodo de incubación corto-, de fiebre alta, acompañada en general por manifestaciones tales como, dolor frontoorbital, fotofobia, postración y mialgias intensas. Los síntomas que afectan a las vías respiratorias superiores (rinorrea, sequedad de mucosa nasofaríngea y tos seca) son mínimos, a diferencia de lo que ocurre con otros procesos del “síndrome gripal” o resfríos.

La gripe es una enfermedad de baja mortalidad cuando afecta a personas sanas y de mediana edad. En otras, se presenta como un proceso infeccioso grave debido a distintas complicaciones. “Las más comunes son las de tipo pulmonar. Pueden ser producidas por el propio virus o por infecciones bacterianas secundarias. En estos casos, los individuos afectados suelen ser los incluidos en los grupos de riesgo ya descriptos”.

Morbilidad y mortalidad

En líneas generales, las infecciones producidas por los virus de influenza continúan siendo una de las causas más importantes de morbilidad y mortalidad. El virus es responsable de importantes epidemias anuales.

Los números

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las epidemias anuales de gripe afectan a entre el cinco y 15 por ciento de la población, provocando de tres a cinco millones de casos, de los cuales aproximadamente entre 250.000 a 500.000 son víctimas mortales.

En Argentina, anualmente se denuncian 1.200.000 de casos de enfermedades tipo influenza. De todos modos, -debido al subregistro- se estima que la cifra aproximada -con una tasa de ataque baja- es de 4.000.000 de enfermos por año. De los casos producidos, la mortalidad es de 23 por 100.000, esto implica de 9000 a 10.000 fallecimientos por año debido a esta enfermedad.

El médico explicó que uno de los aspectos característicos del virus es su capacidad de mutar, esto es, provocar cambios mayores o menores en su estructura antigénica. “Dependiendo del grado de variación, las consecuencias serán muy diferentes. Así, las variaciones mayores dan lugar a virus gripales antigénicamente distintos a los que circulaban previamente, frente a los cuales la mayor parte de la población no presenta anticuerpos, lo que determina su rápida difusión en una o varias ondas pandémicas; se trata de subtipos responsables de que el virus gripal se extienda rápidamente por todo el mundo”.

Las variaciones antigénicas menores dan lugar a la aparición de variantes de los subtipos de virus gripales y son responsables de epidemias o brotes de gripe más localizados, afectando sólo a determinados países. “Cada brote epidémico, o epidemia que aparece cada cierto tiempo, es consecuencia de la aparición de variaciones antigénicas en el subtipo que provocó la última pandemia”, dijo el profesional.

Paradójicamente, la gripe ha permanecido invariable en lo que hace a su patrón clínico, su forma de presentación, mientras que el agente que la produce es uno de los organismos más variables que se conocen, capaz de provocar un gran problema sanitario, -cuando se inducen mutaciones o variaciones antigénicas mayores-, por la facilidad de su transmisión, la gravedad de sus manifestaciones, el aumento de morbilidad y mortalidad de población.

Gripe aviar y otros subtipos

Por ejemplo, dijo Larrateguy, “el H5N1 es el virus productor de la gripe aviar que al mutar, produce una nueva variedad de fácil transmisión entre la población, similar al virus de la gripe común. En esta temporada está circulando entre la población el virus influenza A subtipo H1N1, mejor conocido como gripe A H1N1 humana o indistintamente A N1H1 humana , un subtipo de influenza virus tipo A del virus de la gripe, perteneciente a la familia de los Orthomyxoviridae que produjo la pandemia de 2009”.

El H1N1 ha mutado en diversos subtipos que incluyen la gripe española (extinta en la vida silvestre), la gripe porcina, la gripe aviar y la gripe bovina. La cepa mantiene su circulación después de haber sido reintroducida por la población humana en los años 1970.

Los virus de influenza porcina son comúnmente del subtipo H1N1 aunque también circulan otros (H1N2, H3N1, H3N2). Los cerdos también pueden infectarse con virus de influenza aviar, con virus de influenza humana estacional, así como con virus de influenza porcina. Se cree que el virus porcino H3N2 fue introducido originalmente a los cerdos por los humanos. “Algunas veces, los cerdos pueden ser infectados con más de un tipo de virus al mismo tiempo, y esto puede ocasionar que los genes de estos virus se mezclen. Esto puede dar como resultado un virus de influenza que contiene genes de varias fuentes. Aunque los virus de influenza porcina normalmente son específicos de ésa especie y solamente infectan cerdos, en algunas ocasiones logran pasar la barrera ínter-especie y causar enfermedad en humanos”.

Recomendaciones para la población

La gripe se transmite por contacto con secreciones de personas enfermas a través de las gotitas que se expelen al hablar o toser (gotitas de pflügge). También al entrar en contacto con manos o con superficies contaminadas con secreciones respiratorias.

Los síntomas de la gripe son: fiebre, dolor de cabeza, dificultad respiratoria, dolores musculares y malestar generalizado. Larrateguy recomendó prevenir la transmisión de la enfermedad lavando frecuentemente las manos (antes y después de comer, al volver de la calle, luego de estrechar las manos a alguien con tos y resfrío, luego de ir al baño,). Además, hay que evitar acercarse a personas que estén enfermas de gripe; cubrirse la boca o la nariz al toser o estornudar, con pañuelos de papel y si no se tienen, taparse con el pliegue del codo. No se recomienda cubrir la boca con las manos al estornudar o toser, ya que se favorece la transmisión del virus. Acudir al centro de salud más cercano o consultar al médico especialmente en el caso de niños y ancianos con síntomas de gripe”.

Enfermos, en la casa

Las personas enfermas deben permanecer en reposo en casa, tomar abundantemente líquidos y no automedicarse. “Es importante que no concurran al trabajo, la escuela u otros lugares para evitar el contagio a otras personas. En caso de una pandemia de influenza las autoridades sanitarias emitirán recomendaciones específicas para la protección contra la enfermedad”.

Recomendaciones para los equipos de salud

Lavar frecuente y cuidadosamente las manos con abundante agua y jabón, para remover todo material potencialmente infeccioso y prevenir la transmisión, así como también utilizar alcohol-gel en las manos. Realizar una correcta higiene de las superficies que estén en contacto directo con los pacientes o sus secreciones, con alcohol al 70 por ciento. Esterilizar o desinfectar el equipamiento e insumos de uso cotidiano. Usar guantes descartables si se manipula sangre o fluidos corporales. Luego desecharlos. Los guantes nunca deben ser lavados o reutilizados. Su uso no reemplaza a la adecuada higiene de manos.

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