Los problemas de salud que nos trae el aire acondicionado

Los días de temperaturas elevadas pueden producir problemas por el llamado “golpe de calor”, pero en el intento por calmar ese problema también pueden aparecer otros problemas de salud. Por eso los médicos advierten sobre las consecuencias adversas que produce, por ejemplo, el exceso de consumo de bebidas heladas y el uso intenso de aparatos de aire acondicionados. Disfonías, cefaleas, e inflamaciones de fauces y garganta entre las principales afecciones. Recomiendan la hidratación continua.

Con una temperatura media de 35ºC, el fin de semana largo y los días sucesivos de marcado calor sirven de caldo de cultivo para una serie de afecciones en la garganta, oídos y pulmones. Se trata de inflamaciones en las fauces, cefaleas y hasta catarros bronquiales, como resultado de la ingesta de bebidas heladas, hielo, la exposición prolongada a ambientes climatizados por debajo de los 24 grados y el cambio hacia otros mucho más calientes.

Silvia Vargas, directora de Atención Primaria del Ministerio de Salud, explicó que este tipo de afecciones son muy comunes en esta época del año, en que la gente recurre a estas conductas como una forma de mantenerse aislado del calor. “El problema pasa porque la gente consume bebidas heladas para aliviar el calor, cuando lo que realmente necesita es estar constantemente hidratado, aunque en ese momento no tenga sed”, explicó.

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La doctora comentó que durante los meses de mayor aumento de la temperatura se debe tener en cuenta una serie de conductas mínimas para prevenir las consecuencias no deseadas del golpe de calor sobre el organismo. “Es muy importante protegerse del calor, pero también del sol, ya que los ojos y la piel también sufren durante las altas temperaturas”, fundamentó.

Para no caer enfermo por este tipo de medidas extremas, Vargas explicó que se deben tomar medidas precautorias como usar ropa clara, no salir al exterior sin usar gorros o sombreros, proteger la piel con bloqueadores solares, usar gafas para el sol ni permanecer demasiado tiempo bajo la exposición directa del sol. La hidratación constante ocupa un lugar central entre las precauciones, ya que permitirán al cuerpo mantener y controlar la temperatura. “Es importante beber agua constantemente, aunque no se tenga sed”, refuerza.

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La directora de Atención Primaria indicó que los adultos mayores, las embarazadas y los niños –en especial lo que todavía no tienen la capacidad de demandar líquido–, y quienes padecen patologías crónicas, como diabetes, hipertensión, enfermedades cardíacas o respiratorias, se encuentran entre la población más vulnerable, por lo que se deben tomar mayores recaudos. En el caso de los lactantes, las madres deben ofrecerle el pecho con más frecuencia y ellas consumir más líquido que de costumbre, evitar las comidas abundantes, ingerir alimentos frescos como frutas y verduras, y tratar de no tomar gaseosas ni bebidas alcohólicas.

 

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