Lorena Allemandi, directora del área de política de alimentación saludable de la Fundación Interamericana del Corazón en Argentina (FIC Argentina), lo explicó a EFE.

Y dijo lo siguiente: ”Las grasas trans de origen industrial son peligrosas para la salud, porque aumentan el colesterol malo y disminuyen el colesterol bueno”.

Así las cosas, con la aplicación de la nueva normativa, que sigue los pasos de las normas aprobadas en Suiza y Dinamarca, ”se estima que puede haber una reducción de 1.500 muertes anuales asociadas a enfermedades coronarias”.

Así lo dijo a Efe el viceministro de Salud argentino, Jaime Lazovsky , que agregó que ”habrá unos 5.000 eventos vasculares menos, como infartos, anginas o accidentes cerebrovasculares”.

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Así las cosas, los datos facilitados por Lazovsky coinciden con el estudio de ”Evaluación del impacto sanitario y económico de las políticas para eliminar grasas trans,” del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria.

Por su parte, el director del estudio, Adolfo Rubinstein, consideró que los beneficios serán especialmente significativos en poblaciones de nivel socioeconómico más bajo, donde el consumo de grasas trans es mayor.

Hay que recordar que el uso de las grasas trans en la industria alimentaria se remonta a 50 años atrás, cuando se descubrió que, a través de un proceso de hidrogenación, los aceites vegetales se volvían más espesos.

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Allemandi dijo al respecto que ”permiten aumentar el tiempo de conservación, mejorar la consistencia en las frituras y dar más solidez a los alimentos”.

En concreto, las primeras voces de alerta comenzaron hace una década, cuando se descubrió que las grasas trans tenían efectos más perjudiciales para la salud que las grasas de origen animal.

Recordamos también que la reforma del código alimentario fue aprobada por el Congreso argentino en 2010 y se concedieron cuatro años a la industria para adaptarse.

El viceministro de Salud dijo que ”a partir de ahora, ya no se pueden fabricar productos que contengan más del 5% de grasas trans, pero el proceso de todo lo que se ha elaborado hasta hoy y que va a seguir circulando en góndolas de supermercados permanecerá hasta abril”.

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Allamendi dijo que ”Argentina es un país pionero en esta política” y también en la regulación de los niveles de sodio, pero debe combatir también a otros enemigos de la salud, como el exceso de azúcar.

Aclaró que ”es necesario avanzar en políticas integrales para restringir políticas de marketing en alimentos no saludables dirigidos a los niños para frenar la obesidad y crear entornos saludables en escuelas”.

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