Leer cuentos a los niños favorece su rendimiento escolar

Especialistas aseguran que desarrollan una mayor capacidad de abstracción y aprenden con mayor facilidad. La investigación incluyó a alumnos desde los 6 a los 17 años.

Un estudio realizado por la Universidad Católica Argentina dejó en evidencia que aquellos niños y niñas cuyos padres les leyeron narraciones de pequeños, al ingresar al sistema escolar obtienen calificaciones más altas que sus compañeros. Especialistas aseguran que esto se debe a que logran desarrollar la capacidad de atención y abstracción, fundamentales para adquirir nuevos conocimientos. Las tabletas, celulares y otras tecnologías similares propician el fragmentarismo y la concentración.

La investigación se basó en casos monitoreados por la EDSA-Bicentenario, que se realizó en los principales conglomerados urbanos del país, entre los que se incluyen el Gran Mendoza y San Rafael, e incluyó a alumnos desde los 6 a los 17 años, es decir, desde que ingresan al primer grado del nivel primario hasta que egresan del quinto año de la escuela secundaria.

Los datos obtenidos permitieron determinar que aquellos que son destinatarios de narraciones orales obtienen calificaciones más altas que sus compañeros, tanto en Lengua como en Matemática. Dos materias en las que los alumnos mendocinos mostraron un rendimiento preocupante en las últimas evaluaciones Aprender 2016.

La tenencia de libros en el hogar también tiene una relación directa, y se ha comprobado que obtienen hasta 0.7 puntos más en Lengua y 0.6 en Matemática. Por el contrario, quienes directamente no leen corren el riesgo de presentar calificaciones por debajo de la media general.

Recuperar la capacidad de concentración

Celia Chaab, directora de Evaluación de la Calidad Educativa (DGE), y especialista en la materia, confirmó el estudio y explicó a Diario Vox que la mejor comprensión de los alumnos que escuchan cuentos o leen en sus casas, “se produce por la activación de la conciencia fonológica, la memoria y la observación, que genera una serie de conexiones neuronales que activan la sinapsis, la hacen más ágiles y más sofisticadas”.

“El acceso al texto, ya sea por vía auditiva, visual o táctil (no videntes), siempre genera una abstracción para reconocer información explícita, y luego poder elaborar inferencias que unan esa información para poder armar sistemas. Estas sinapsis son distintas de las del no lector”, destacó.

Esta particularidad queda en evidencia durante el dictado de la clase, ya que “la persona que puede escuchar una disertación durante 40 minutos, va armando un mapeo de la información y logra una sinapsis del mismo modo que el lector con un texto”. De este modo, una mejor atención repercute en una mejor comprensión y por tanto un aprendizaje completo.

La especialista remarcó que esto actualmente no se produce porque se ha perdido la capacidad de concentración. “Hemos perdido la capacidad de escucha y permanecer varias horas o al menos unos minutos leyendo un texto con concentración”, señaló la docente y responsabilizó a las TIC: celulares, tabletas y computadoras, “porque propician el fragmentarismo y el manejo de información a primer nivel textual, es decir, solamente a superficie del texto escrito u oral en un constante: ‘escucho algo, cambio’, ‘leo una entrada, cambio’, y así, todo el tiempo”.

“Antes se tenía acceso a un texto y se tenía que hablar media hora sobre esa información. Al no existir medios de acceso libre a los textos, fotocopias, internet, se tenían que realizar varios procesos de sinapsis sobre el único texto que habíamos leído. Ahora es al revés, se tiene mucha información y poca sinapsis”, comentó.

Deja un comentario