Iyad Rahwan, doctor en la Universidad de Edimburgo, ha llegado a la conclusión de que la velocidad, el volumen y la facilidad con que la información se comparte a través de las redes sociales reduce la capacidad de los individuos de pensar de forma analítica, según concluye en su estudio publicado en la revista ‘Royal Society Interface’.

Para llevar a cabo el experimento, el investigador reunió a un grupo de personas a quienes formuló tres preguntas una y otra vez. Una de esas cuestiones era la siguiente: ”Si un bate y una pelota cuestan 1,10 libras en total y el bate cuesta una libra más que la pelota, ¿cuánto cuesta la pelota?”. La respuesta intuitiva es 10 peniques, pero la respuesta correcta es en realidad cinco peniques.

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Las mismas preguntas eran repetidas varias veces a los participantes, la gente tendía a quedarse con sus respuestas originales y acertó en un 25% de ocasiones.

Rahwan hizo luego las mismas preguntas a un segundo grupo de personas. Primero respondieron a las preguntas de forma individual, pero luego fueron puestos en grupos y se les permitió ver las respuestas de los demás. Los participantes se daban cuenta rápidamente si alguien de su grupo tenía la respuesta correcta y cambiaba la suya. No obstante, cuando les volvían a hacer la misma pregunta, no acertaban.

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Esto sorprendió mucho a Rahwan, que sugiere que los voluntarios copiaban las respuestas sin pensar en la lógica de su elección. ”Creemos que las personas no están dispuestas a reflexionar más porque se necesita tiempo y esfuerzo y en la vida cotidiana no nos podemos dar el lujo de verificar todo”, concluye.

RT

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