Los mejores maestros poseen una cosa en común: exigen grandes preguntas para obtener valiosas respuestas. ¿Es posible trascender a través de una serie de interrogantes?

Hacer preguntas que obliguen a ir más allá. No estancarse ni conformarse. Las simples respuestas pueden sacar del apuro a cualquier estudiante, pero son los interrogantes más minuciosos y exhaustivos los que logran despertar la curiosidad y generar nuevos conocimientos en las personas.

Fue Albert Einstein quien confesó alguna vez que, en caso de tener una hora para resolver un problema y entendiendo que su vida dependiera de ello, pasaría los primeros 55 minutos para determinar la pregunta adecuada.

James Ryan fue el undécimo decano de la prestigiosa Universidad de Harvard. También fue quien publicó Wait, What?, en donde reveló una serie de interrogantes que se le aconsejan establecer a los estudiantes de la entidad estadounidenses. “Los grandes líderes tienen que inspirar la misma curiosidad, la creatividad y el pensamiento más profundo en sus empleados como los grandes maestros inspiran en sus alumnos. Eso comienza a hacerse con las preguntas correcta”, explicó Ryan.

Los estudiantes de Harvard son puestos a prueba en reiteradas ocasiones (iStock)

También agregó: “Se requiere valor y tacto para generar preguntas difíciles sin provocar una actitud defensiva, además de ser abierto a nuevas ideas y para cuestionar suposiciones no comprobadas. Se requiere estar dispuesto a escuchar”.

“Espera, ¿qué?”

“Con demasiada frecuencia, se obtienen conclusiones sin tener suficiente información. Escuchamos el tiempo suficiente para formar una opinión rápida, y luego apoyarnos en ella u oponernos a lo dicho. Esto nos pone en riesgo de hacer juicios erróneos. ‘Espera, ¿qué?’ es un ejercicio de comprensión, que es fundamental para hacer juicios y decisiones informadas”.

“¿Por qué?”

“Cuando los niños se preguntan por qué el cielo es azul, incitan a otros a pensar, razonar y explicar las cosas de nuevo. Del mismo modo, los líderes tienen que seguir siendo curiosos sobre sus organizaciones con el fin de aportar nuevas ideas para influir en los desafíos de larga data. Preguntarse ‘¿por qué?’ es el primer paso para superar la inercia que puede ahogar el crecimiento y la oportunidad para los líderes y empleados por igual”.

“¿Cómo puedo ayudar?”

“El instinto de ayudar a otro que lo necesite es uno de los rasgos más admirables por los seres humanos, pero pocas veces se detienen a pensar en la mejor manera de ayudar. En su lugar, lanzarse en picado y tratar de salvar el día. Es por eso que cuando un colega o subordinado directo se queje sobre un tema o exprese su frustración, en lugar de saltar a ofrecer soluciones, es clave preguntarle ‘¿cómo puedo ayudar?’. Esto obliga a pensar con mayor claridad acerca del tema que se debe resolver”.

Las recomendaciones que propone Harvard pueden ser utilizadas en cualquier ámbito (iStock)

“¿Estas son mis prioridades?”

“Esta pregunta puede parecer obvia, pero no creo que ninguno de nosotros nos la preguntemos a menudo lo suficiente. No es un interrogante que se debe esclarecer durante las vacaciones o al momento del retiro: debe ser parte de una conversación normal. Una forma útil para simplificar situaciones complicadas. Preguntándose esto en forma diaria hará que la vida en su trabajo sea más suave, ayudando a encontrar el equilibrio perfecto en cuanto al contexto más profundo de la vida”.

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