Y esto no depende de la edad, ya que es un mito que con los años la sexualidad se desgasta. Es más, para muchos la plenitud sexual llega después de los 30. Por eso es importante conocer las particularidades de cada etapa vital para vivir una sexualidad plena y placentera.

¿Qué sucede en cada momento de la vida?

Sexualidad después de los 30

Uno de los mitos existentes en nuestra sociedad, sostiene que sólo los jóvenes tienen acceso al placer sexual. Ello determina que, algunas mujeres que no son jóvenes y que tienen muchos deseos de pasarla bien con su pareja, se limiten porque no les resulta fácil socio-culturalmente encontrar una aceptación de esta necesidad. Incluso muchos medios de comunicación muestran siempre a la sexualidad unida a cuerpos jóvenes y hermosos. Así van convenciendo a la mujer que el placer sexual es propiedad de los físicos privilegiados. ¿Qué sucede en verdad? Las necesidades sexuales y emocionales, de cariño, atención e intimidad, no  desaparecen. A pesar de los prejuicios y creencias, el cuerpo y la psiquis, reclaman contactos sexuales que a veces se contienen. Se sabe, a partir de muchas investigaciones que la mujer alcanza su clímax de goce sexual después de los 30 años. Ya conoce bien su cuerpo, reacciones, gustos y plenitudes. Es una especie de “experta” que sabe lo que quiere, cómo, de qué forma y cuándo lo quiere. Ha aprendido a pedir, a decir que sí y también a decir que no. En su goce, no sólo actúa la experiencia acumulada, sino que también se produce un cambio en el balance hormonal femenino, que le da a la testosterona (hormona del deseo sexual), un mayor papel en la bioquímica orgánica femenina. Y esto se traduce en un mayor interés por la vida sexual.

Sexualidad a los 45

Numerosas mujeres, después que sus hijas e hijos son adolescentes o jóvenes, comienzan a tener mayores oportunidades y descubren que sus experiencias sexuales, son ahora diferentes y más gratificantes. Por un lado sus hijos ya no necesitan una atención tan directa, y además ya pasó la época en la que entre el trabajo y la casa, “no hay tiempo ni de mirarse en un espejo” y el sexo quedaba relegado a un tercero o cuarto lugar. De nuevo, la mujer cuenta con mayor espacio para sus intereses personales y para el descanso. Por lo tanto, puede producir un reencuentro erótico, sin premuras, con su pareja. Muchas veces se sienten como en sus primeros años de casados, aunque con una gran ventaja porque cada uno sabe qué le gusta y qué es lo que al otro le gusta. Incluso la existencia de una gran confianza y comunicación, les permite experimentar diferentes modos de hacer el amor y distintos lugares donde hacerlo.

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Sexualidad a los 55

Muchas veces los años de la menopausia coinciden con la partida de los hijos. Esta situación brinda a muchas mujeres y a muchas parejas la oportunidad de tener mayor privacidad cuando hacen el amor, además de sentirse sin la fatiga que produce el cuidado de los niños pequeños. Las relaciones sexuales en esta etapa, pueden ser más espaciadas, pero tienen mucha más calidad que en los años juveniles por el aprendizaje adquirido de una misma y del otro. Por otra parte, el hombre, a esta altura de la vida, ya no tiene las frecuentes e instantáneas erecciones de sus años juveniles y necesita recibir estimulación por parte de su compañera, para poder disfrutar. Esto hace que el encuentro sexual sea mucho más prolongado, en el cual la pareja dedica mucho tiempo a disfrutar de mutuas caricias, al mismo tiempo que van descubriendo nuevas y muy estimulantes sensaciones eróticas. Cada vez más, sienten mayor fascinación por el placer, saben que el orgasmo vendrá y si no, de todas formas logran disfrutar del encuentro

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Sexualidad a los 65

¿La menopausia afecta la sexualidad femenina? ¿Las parejas mayores siguen necesitando y deseando el sexo? ¿Deben desearlo? ¿Está bien masturbarse a cualquier edad? ¿Pueden las personas de más de cuarenta años mejorar su vida sexual o es demasiado tarde para ellos? ¿Y la gente de más de setenta años?

La función sexual y el deseo sexual no son inmunes al proceso de envejecimiento. Pero cuando comprendemos los cambios de la vejez y sabemos enfrentarlos, podemos mantenernos sexualmente vivos durante todo el tiempo que deseemos. Si se disfrutó de la sexualidad antes de la menopausia, no existe razón alguna para dejar de hacerlo después de aquella. Siempre que la pareja goce de buena salud y no esté tomando medicamentos que interfieran en su respuesta sexual, resulta muy estimulante  continuar una vida íntima activa. Todos los estudios actuales demuestran que mantener relaciones sexuales hasta avanzada edad no sólo refuerza los lazos afectivos entre el hombre y la mujer, sino que colabora a mantener la propia autoestima y la confianza en una misma. Es indudable que el modo de asumir la vida sexual tiene mucho que ver con los conocimientos adquiridos sobre la sexualidad, con la experiencia vivida y la mirada personal.

¿La clave? Compartir caricias y darse permisos

Muchas veces se escucha la frase que dice que el amor es “una planta que se debe regar todos los días”. Y no hay dudas de ello ya que uno de los aspectos más importantes para vivir la sexualidad en forma plena es tomarse el tiempo para crear un ambiente sensual y relajante, y hablar íntimamente con la pareja. Es bueno turnarse para desvestirse uno al otro y/o realizarse un masaje con algún aceite aromático, acariciando al compañero a lo largo de todo su cuerpo. Resulta mucho mejor aún si cuando le llega el turno a la mujer, ésta muestra placer ante lo que le agrada y explicita sus preferencias. Algunas parejas se excitan compartiendo sus fantasías sexuales o bien leyendo o contemplando material erótico. La excitación se inicia en el cerebro y la estimulación mental es seguida habitualmente por la estimulación genital.  La mayoría de los hombres y mujeres tienen fantasías eróticas, y hablar acerca de éstas es un buen modo de abrir un diálogo sexual.

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Creo que en parte, el secreto del sexo satisfactorio es mantener la comunicación con el otro preguntando qué es lo que desea y diciéndole qué es lo que nos agrada; quebrar la rutina sexual y animarse a hacer el amor en una nueva posición, en un nuevo lugar, en horario diferente.

¿Algunos consejos?

• Prolongar el juego amoroso avanzando muy gradualmente mediante mimos y caricias y luego comenzar a besarse.
• Proporcionarse un masaje erótico: El masaje no sólo es un excelente modo de relajarse, sino que también permite concentrar profundamente los sentidos en las respuestas que emite el cuerpo. Se pueden explorar las zonas erógenas del compañero y crear las condiciones propicias para el acto sexual.
• Aún en las edades más avanzadas, a los 80 y 90 años, es enorme la importancia de la intimidad física.  Abrazarse y mimarse es necesario para el bienestar físico y mental.
• No temer al ridículo
• No sentir que  “ya se pasó la hora” ni estar aferrado a falsas creencias, como por ejemplo, suponer que el  placer sexual es patrimonio de los jóvenes.

La única manera de explotar al máximo la capacidad de sentir el cuerpo es practicando, experimentando y activando nuestros sentidos y órganos sensoriales. Y más si entendemos que tenemos un cuerpo hecho para sentir. Sólo hay que animarse.

Lic. Diana M. Resnicoff
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica.
TE: (54-11)4831-2910
E-mail: dresni@gmail.com
Página Web: www.e-sexualidad.com

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