”La verdad es que no necesito más ropa. Todo este asunto se está volviendo ridículo. La accesibilidad que hoy tenemos a la ropa hace que compremos mucho más de lo necesario, incluso a veces elegimos cosas que no queremos”, fue lo que pensó la escritora y dibujante Sarah Lazarovic antes de embarcarse en la aventura de no comprar ropa ni accesorios por un año. Sí, 365 días sin renovar el closet. ¿Te lo podés imaginar?

Ella supo ser una enamorada de la moda. Sentía esa necesidad imperiosa de comprar y comprar cuando se dejaba seducir por una blusa o una cartera. Precisamente por esto es que una vez cada tanto intenta prometerse a sí misma que no sucumbirá ante la tentación. ”Es un desafío personal. Lo hice hace seis años atrás y ahora lo estoy haciendo de nuevo”, explica.

Parece ser que lo que esta escritora y dibujante quiere demostrar es que estamos tan inmersos en un mundo vertiginoso que te incita y convence de comprar, comprar y comprar en modo automático, que dejamos de ver la belleza que tienen las prendas y objetos que ya tenemos. ”Cuando crecés y tenés un par de años encima, sabés qué tipo de vestidos te calzan bien y conocés mejor tu cuerpo. En mis años de juventud sólo eran compras frívolas, el objetivo era tener algo nuevo, no importaba cuán bien me quedara”.

Lazarovic encontró en la ilustración una forma de paliar el sufrimiento que le provocaba no poder adquirir esas prendas que tanto le atraían. ”No necesito poseer el objeto para que me inspire o para admirar su belleza. Dibujo los objetos que no me puedo comprar para poder verlos y sentirme bien con su belleza. Al fin de cuentas, mis ilustraciones son como arte usable”, le explica Sarah al portal canadiense Macleans.

Por un año, Sarah no compró nada de nada. Sarah cuenta que al convertirse en madre, sus prioridades cambiaron rotundamente. Antes, salía a caminar, entraba a una tienda y compraba vestidos o faldas sin pensarlo demasiado. Hoy siente un poco de culpa de haber hecho eso. ”Siento que quiero ahorrar mi dinero para ella”, confiesa.

Y vos, ¿podrías resistir la tentación?

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