Esta es la conclusión a la que han llegado dos estudios llevados a cabo por el científico Richard E. Tremblay, de la Universidad de Monreal, y Moshe Szyf, de la Universidad de McGill, que han sido publicados por la revista ‘Plos One’.

El equipo del profesor Tremblay analizó la sangre de 32 hombres de Quebec que padecían agresividad física crónica desde la niñez y que fueron observados por el profesor Tremblay durante casi 30 años.

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Los científicos llegaron a la conclusión de que los niveles de cuatro biomarcadores de inflamación, llamados citocinas, eran más bajos en los hombres que entre los 6 y los 15 años mostraron niveles medios de conducta agresiva.

En el segundo estudio, el equipo de investigadores buscó en el mismo grupo de hombres con agresividad crónica diferencias en la metilación de ADN es decir la ‘modificación epigenética’ vinculada a la impronta parental que participa en la regulación de la expresión génica. Los autores de estos estudios revelaron una relación entre la metilación del ADN en citocinas y la agresión física masculina.

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Además, los científicos concluyen que los hombres con un pasado agresivo tienen una cosa más en común: las características de su madre. ”En general son madres jóvenes con un bajo nivel de educación y que a menudo sufren de problemas de salud mental o tienen problemas con drogas”, dijo Tremblay.

Fuente: RT

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