“Cuando Dios tiene el control de todo, lo demás es sin importancia!! Pura vida!!!”, proclamaba hace poco Keylor Navas en su Twitter. ¿Qué es lo que lleva al portero más en forma de España, con permiso de Courtois y Casillas a enaltecer esta fe?

Navas, que ahora vive su mejor momento como deportista, llegó al Levante en 2011 y una de sus primeras paradas fue la Iglesia Casa de Paz, donde ejerce como pastor Tony Selma, hijo de exfutbolista del Real Madrid de la década de los 70 y ahora también pastor Antonio Selma, que compartió equipo con Vicente del Bosque a las órdenes de Alfredo Di Stéfano. ”Cuando llegó nadie más le conocía en la Iglesia, y el cayó como uno más, como sigue siendo ahora”, explica. ”Cuando terminó su primer día, le dije, ‘aquí nadie te conoce’ y a él le gustó incluso más. Es una persona que no sólo tiene presentes los principios de Dios, sino que los practica cada día”.

Con sus compromisos con el fútbol, Keylor Navas frecuenta la Iglesia siempre que puede. Es raro que perdone más de dos domingos seguidos, y siempre que no hay partido está allí el séptimo día de la semana. ”Tanto él como su esposa son gente muy integrada en la comunidad, muy buena, noble y trabajadora que siempre se implica cuando hay que ayudar a alguien de nuestra pequeña comunidad. Se vuelca cuando hay alguien necesitado a quien él puede echar una mano”.

Para Navas, la gente e la Iglesia es como una segunda familia. El año pasado invitó a todos los devotos a un partido del Levante y siempre que alguien necesita algo es el primero en ayudar. La rutina de Navas antes de cada entrenamiento es igual. ”Todas las mañanas lee la Biblia y reza antes de ir a entrenar. Incluso hay días que se convierte en el anfitrión de su casa, donde recibe a Tony y a otros amigos de la Iglesia. ”Nos juntamos en su casa a rezar y leer la Biblia. Nos juntamos y les encanta. Somos una gran familia”, apunta el pastor Selma.

El portero costarricense, nombrado mejor jugador del mes de marzo en la Liga BBVA y una de las sensaciones de la temporada, es el último abanderado de ese grupúsculo genuino de futbolistas con un fervor religioso subrayado. ”Hay muchos futbolistas que siguen la palabra de Dios”, recuerda Antonio Selma.

”Creo en Dios y le dedico mucho tiempo. Le debo todo lo que tengo. Orar es fundamental. Pero no soy diferente. Sólo intento cumplir las leyes de un buen cristiano y acudir a la iglesia cuando puedo”, aseguraba Juan Carlos Valerón en los albores de su carrera. Junto con Donato, se reunía para leer la Biblia en La Coruña, cantar y asistir a la palabra de un guía espiritual.

Probablemente el futbolista de mayor relumbrón de esta estirpe es Kaká, ganador del Balón de Oro, la Champions League y la Copa del Mundo. “Paso todo el día orando y buscando a Dios. Antes de los partidos siempre le hablo”, ha confesado en más de una ocasión. Precisamente la victoria en el Mundial de Corea y Japón en 2002 publicitó al mundo la ONG Atletas de Cristo, adherida a la Iglesia Evangélica y de la que el exjugador del Madrid y su mujer son pastores. Las camisetas que enseñaron los futbolistas brasileños tras ganar la copa, con inscripciones como ‘Yo pertenezco a Jesús’, en una escenografía completada con sus rezos con las manos entrelazadas es una imagen icónica de los mundiales. Falcao, otro ferviente religioso también se encomienda a Dios, incluso por encima de los médicos y de la lógica para estar en el Mundial y superar su lesión de rodilla. “Dependerá de él si estoy en Brasil”.

”Tu puedes ser una persona rica y con las necesidades diarias cubiertas pero eso no es una contradicción para tener un propósito en la vida y no practicar la palabra de Dios”, apunta Antonio Selma padre. Pese a que la Iglesia no sea tan cool como las corrientes a las que acostumbran a adscribirse los futbolistas profesionales, y por ende los jóvenes que establecen a estos como modelos de rol, hombres como Kaká, Valerón, Falcao o Keylor Navas siguen agradeciendo cada gol, cada pase o cada parada a un Dios que es la razón máxima de su existencia. ”Es un trabajador, incluso cuando era suplente lo daba todo. Esto le ha venido por su trabajo, pero él tiene muy presente su agradecimiento a Dios”, recuerda Tony. Keylor Navas nunca pierde la fe de realizar una parada imposible.

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