Conocé acerca de esta práctica, sus virtudes y cómo podemos ponerla en práctica

Zenón de Citio, después de estudiar a grandes como Sócrates y Aristóteles, decidió crear una corriente de pensamiento que promulgara el autocontrol, la sabiduría y la tranquilidad por encima de todo. Sus creencias ayudaron a grandes de la política como Marco Aurelio (Roma) y Nelson Mandela.

A diferencia de otras corrientes filosóficas, el estoicismo predica la importancia de aceptar que hay muchas cosas en el mundo que son malas y que no hay nada que se pueda hacer para evitarlas, pero que lo importante es recordar que –a pesar de todo- siempre hay una salida.

En lugar de imaginar un mundo utópico y maravilloso, insiste en aceptar el mundo tal cual es, tomando en cuenta todas las posibles reacciones negativas –que por experiencia, son las más frecuentes-.

Una de las enseñanzas indica que siempre hay que estar preparado para el peor de los escenarios, con la certeza de que, a pesar de todo, saldrá bien.

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La calma es uno de los factores más importantes, creían que molestarse no era un acto propio de una mente inteligente, todos aquellos que logren moderar su temperamento sin mayores alteraciones, serán considerados sabios.

Marco Aurelio, uno de los filósofos practicantes de este conjunto de creencias, solía decir “Todos somos más fuertes de lo que imaginamos”, esto reduce el impacto de las preocupaciones y le da esperanza al que lo escucha: siempre hay una solución y una forma de salir lo más airoso posible.

Séneca, decía “A veces, hasta vivir es un acto de valentía”, su pensamiento los hacía buscar entre el caos de la vida, aunque sea un poco de esperanza.

Las cuatro virtudes del estoicismo

El estoicismo es una filosofía muy simple, que busca el crecimiento personal y con base a eso, mejorar las relaciones de las comunidades. Sus creencias se basan en cuatro aspectos principales:

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1. Sabiduría: tener la capacidad intelectual de lidiar con todo tipo de situaciones buscando siempre la solución más lógica y racional.

2. Templanza: aprender a controlar todos los instintos y vivir con base única en la moderación de los deseos y las emociones.

3. Justicia: dar a todos lo que les corresponde, tomando en cuenta sus derechos y sus verdades.

4. Valentía: demostrar la fuerza emocional necesaria para saber aceptar los aspectos negativos de la vida sin miedo.

¿Cómo podés practicarlo?

Primer paso: Aprendé a controlar tus emociones. Marco Aurelio, solía utilizar la meditación y como mantra decía: “Hoy escapé de mi ansiedad, la saqué de mí porque me di cuenta que venía de mis propias percepciones y no de afuera”.

Segundo paso: Buscá un ejemplo que te inspire y seguí sus pasos. Séneca, en su libro “Cartas de un estoico” dice: “Elige a alguien cuya forma de vivir tenga tu aprobación. Mantenete siempre en su misma dirección, como un guardián, como un modelo”.

Tercer paso: Aprendé a aceptar los fracasos como parte natural de la vida. Las caídas son parte del éxito.

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Cuarto paso: Leé todo lo que puedas y actúa con base en tus aprendizajes. Epícuro, en su libro “El arte de vivir” dice: “No digas que has leído varios libros, demuéstralo con tus acciones”.

Quinto paso: Analizá el uso que le das a tu tiempo, puede ser que le estés dando demasiada importancia a nimiedades.

Esta creencia filosófica sigue vigente en la actualidad. El líder político, Nelson Mandela se guiaba por los libros de Marco Aurelio, uno de los máximos representantes del estoicismo. La filosofía cree en la paz, mas no quiere decir que crea en la pasividad. Busca la persecución de los sueños de forma justa e inteligente.

Fuente: Culturizando

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