El rechazo a la imagen corporal: un fenómeno que aumenta en verano

»Dietas para llegar al verano» o »Alimentos que no hay que consumir»: son algunos de los mensajes que resuenan en esta época del año. Sin embargo, hombres y mujeres argentinos enfrentan cierta dificultad al lucir su figura con naturalidad debido a los mandatos impuestos.
»Hay un culto a la estética corporal que se potencia antes de ir a la playa, dietas extremas, tratamientos que prometen soluciones rápidas, todo para verse bien, aunque muchas veces no lo necesiten», explicó la psicóloga Beatriz Goldberg autora del libro No estoy conforme con mi cuerpo, ¿QUE HAGO?
 “Esta obsesión está siempre presente pero en el verano se potencia como un fenómeno estacional”,  dijo Goldberg
»Argentina, a diferencia de otros países, tiene una disconformidad muy fuerte, y los hombres también se ven afectados y viven con complejos. Más allá que estén en forma encuentran defectos e imperfecciones de manera constante», detalló la especialista. Para Goldberg la tendencia a someterse a cirugías plásticas y tratamientos invasivos confirma la insatisfacción personal.
Talles irreales
Sumado a esto, la industria de la moda impone medidas irreales y las marcas de indumentaria se rigen por estos parámetros que no tienen en cuenta las proporciones nacionales.
De esta manera, desde el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), un grupo de expertos realizaron estudio preliminar a partir de un escáner 3D, en jóvenes de 20 a 24 años. Los primeros resultados arrojaron que las mujeres son en general talle M, casi L, muy alejados del 90-60-90.
Sandra Jung, a cargo de la investigación antropométrica, resaltó a Infobae que las conclusiones que arroje el trabajo contribuirán, entre otras cosas, a mejorar la Ley de Talles, un compendio de normas específicas para cada provincia pero inexistente a nivel nacional.
El documento determinó en una muestra de 114 mujeres que el talle large es el promedio de la población, esto se traduce para las mujeres de entre 20 y 24 años en 1,60 m. de altura y más de 60 kg. de peso. Para los hombres de igual edad, en 1,74 m. y 74,4 kg.
A su vez, el dibujo que midió las siluetas a través del escáner concluyó que, la cintura de las argentinas mide en promedio 80,6 cm., y tienen un contorno de busto de 95,2 cm., apenas superior al del supuesto cuerpo perfecto. La cadera es de 93,1 cm. Por otra parte, las dimensiones del hombre argentino promedio son 100,8 cm.-89,6 cm.-94,6 cm.
 “Estos datos son orientativos de la región de Cuyo y hay que completarlo en toda la población del país”, resaltó Jung.
Mujeres y niñas, las más afectadas
Esta presión por »encajar» en los cánones de belleza es un fenómeno que si bien adopta diferentes características dependiendo cada cultura, tiene un impacto global. Dove, la marca de productos de cuidado personal que trabaja hace tiempo en campañas para valorizar la »belleza real», llevó adelante una investigación global para conocer cómo se autoperciben niñas y adolescentes entre 10 y 17 años en todo el planeta.
Uno de los resultados más inquietantes del estudio es que las niñas argentinas están entre las menos propensas del mundo a describirse como hermosas, aunque el 79 por ciento manifestó que cuando crezca sentirá más confianza de sí misma. La investigación, que se llevó a cabo en 14 países, reveló también que 1 de cada 5 niñas afirmó que sería más feliz si se sintiera más linda.
Por otro lado, a pesar de que el 69 por ciento de las niñas argentinas dicen estar »satisfechas» con su apariencia, un 39 por ciento evitó hacer alguna actividad a causa de su aspecto como deportes, ir a la playa, asistir a eventos sociales, una visita al médico o hasta evitar expresar sus opiniones y asistir al colegio. »En esa etapa vital (la pubertad), lo más importante para los adolescentes es sumergirse en el medioambiente de una manera armónica. Pero el medioambiente está ‘tallado’ por los medios de comunicación, que ponen en escena los valores que circulan en la sociedad. En relación con la belleza, particularmente, la creencia es que lo ‘lindo’ tiene que ver con determinados atributos físicos y no con la forma de ser, ni con la vitalidad», señaló al respecto el psicólogo y psicoterapeuta Miguel Espeche, coordinador general del Programa de Salud Mental Barrial del Hospital Pirovano.
Cuerpos felices
Las medidas reales enfrentadas a la escaza oferta de diversidad propuesta por la industria de la moda genera una crisis de seguridad a la hora de exponer la figura. »Cuando uno tiene fe, es decir, cuando uno navega en su propia energía, se valida a sí mismo. Es el miedo, que amputa la confianza, lo que impide sentirse cómodo con uno», explicó el psicoterapeuta.
Para Goldberg, »aceptarse no significa resignarse, sino todo lo contrario.
Significa descubrir nuestra identidad en nuestros rasgos y en nuestras formas. Porque no vivimos dentro de un cuerpo, somos un cuerpo».

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here