En una parte de la película ”Dos más dos” Adrián Suar y Alfredo Casero mantienen una conversación en un sauna donde Casero le dice: ”no me digas que nunca te metieron un dedo”. Suar responde ”no”. Casero lo mira serio: ”¿La punta?”. A lo que Suar vuelve a decir que ”no”.

Este pasaje de una de las comedias más vistas del año en Argentina deja en evidencia cuan tabú es el tema del placer masculino más allá del pene. Hasta ahí todo bien -dicen muchos en ronda de amigos- pero con el de atrás no se jode, advierten.

Cuando se habla de esta zona erógena del cuerpo del hombre nos estamos refiriendo a la próstata: órgano glandular, de forma parecida a una nuez que se encuentra ubicado específicamente a unos cinco centímetros del ano y en la pared que da hacia el frente de la vejiga.

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Para los que no lo saben la próstata es una glándula que se excita rápidamente y da como resultado un intenso orgasmo. Allí mismo, en ese lugar estaría lo que para los hombres sería el Punto G.

INFOnews consultó a la doctora Claudia Salazar, especializada en sexología clínica, quien explicó que ”el punto G masculino existe y está ubicado en la glándula prostática”. La especialista aseguró que ”si comprimimos la zona entre los testículos y el ano se puede desencadenar un orgasmo”.

En cambio el médico sexólogo Miguel Fraysinet le afirmó a INFOnews que ”el Punto G en el hombre no existe. Eso es para las mujeres”.

Al ser entonces el Punto G masculino un sector al que sólo se puede llegar a través del ano -con la introducción de por ejemplo el dedo o un consolador- la doctora Salazar sostuvo que ”este tipo de prácticas van más de la mano con la homosexualidad que en una pareja de heterosexuales”.

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No caben dudas que el sentimiento en los hombres de saberse penetrado lo hacen sentir ”menos macho”. Al menos entre sus pares.

No es novedad que la zona de la uretra es sensible en todos los hombres. ”Si uno estimula la próstata es posible sentir placer”, dijo Salazar y de hecho hay experiencias en donde basta un pequeño masaje en ese órgano (acción que se realiza a nivel médico en ciertos exámenes de tipo urológico) para que se logre la expulsión del semen.

Las otras ”zonas sensibles”

En el hombre además existen otras zonas llamadas erógenas que no sólo tienen que ver con su aparato reproductor, sino que también con el resto del cuerpo y en donde durante un encuentro amatorio pueden ser estimulados para así ganar más placer.

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Además de la boca, la lengua, las orejas, los pezones, la palpación de sus genitales y de la piel en general en muchos sólo el roce -incluso con ropa- va produciendo tal excitación que puede llegar hasta al orgasmo.

El hombre del siglo está abriendo la cabeza de a poco pero aún queda mucho por aprender. Con el paso del tiempo los varones han ido ganando sensibilidad y dejando de lado ciertos tabúes o convenciones sociales que los hacían ser personas que más que disfrutar de un encuentro íntimo, preferían ir por el camino rápido y sin previa estimulación.

Si bien no todos los varones están dispuestos a probar la estimulación en forma interna, ya sea por tabúes o prejuicios que pongan en duda su masculinidad es momento de dar un paso más y dejarse llevar por los deseos.

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