Sabemos que durante el año, las situaciones laborales, las preocupaciones y los problemas cotidianos, determinan que un alto nivel de estrés se apodere de nosotros. Cansados, queremos estar con nuestra pareja, pero … apenas tenemos fuerzas y tiempo. Estamos más irritables y más negativos. Por lo general, nos fijamos más en los errores y defectos de quien nos rodea y, por supuesto ello afecta a nuestra pareja.

Y llegan las tan esperadas vacaciones. La tensión y el estrés desaparecen. Tenemos tiempo para estar con nuestra pareja, para conversar, divertirnos y disfrutar el uno del otro. Rompemos la rutina y no estamos sujetos a horarios, estamos relajados y con deseos de estar juntos. Las circunstancias son favorables y las ocasiones para un encuentro sexual se multiplican.

Un conjunto de factores, en esta época, intervienen favoreciendo el aumento de nuestro deseo sexual.
Por una parte los factores hormonales: durante el encuentro sexual intervienen muchas hormonas. La testosterona, estimula el deseo sexual, alcanzando sus niveles máximos al final del verano. Esta hormona responde a los estímulos de la luz, lo que explica, entre otras razones, el aumento que se produce del deseo sexual en este periodo. La serotonina y la endorfina son hormonas que producen sensación de placer. Pueden aumentar por diversos estímulos como la alimentación, el ejercicio físico y la luz; por ello aumentan en primavera y verano.

También influyen otros factores: Durante el verano, el atractivo físico de las personas es mayor: la piel está bronceada y el tipo de ropa, más liviana e insinuante,  con colores muy intensos y estampados alegres y llamativos, nos vuelve mas atractivos. Por supuesto que también aumentan los estímulos visuales, elementos sumamente importantes en la seducción.

Por otro lado, el descanso, el estar relajados hace que las personas se sientan alegres y de buen humor. Por lo general, son más sociables y divertidas, lo que invita a relacionarse con los demás y a disfrutar más de cada momento. Las salidas nocturnas, favorecidas por el clima, son mas frecuentes y muchas terrazas se convierten en un maravilloso espacio para conversar con nuestra pareja y creando, de esta forma, un buen ambiente para un encuentro amoroso.

¿Por que no aprovechar esta época, con un poco de imaginación, para disfrutar el encanto de hacer el amor en el agua del mar o la pileta, en la montaña, bajo las estrellas, en el césped del parque, en el jardín de la casa?. El resultado seguramente alentara nuevos encuentros.

Lic. Diana M. Resnicoff
Psicóloga clínica. Sexóloga clínica.
TE: (54-11)4831-2910
E-mail: dresni@gmail.com
Página Web: www.e-sexualidad.com

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