Alegría y ansiedad

El amor te hace experimentar una combinación poco usual de sentimientos. Así, por un lado, sientes plena alegría, pero, por el otro, padeces una ansiedad constante. El amor, entonces, te hace experimentar sensaciones que jamás conocerías de otro modo.

Adicción

Enumeremos todas las sustancias adictivas que conozcamos: el tabaco, el alcohol, la comida y… el amor. Pues no, no leíste mal; parece ser que el amor es también una adicción. Y es que este incomparable sentimiento impulsa la producción de los mismos químicos cerebrales asociados a las adicciones.

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Más riesgos

Cuando te enamoras, tu autoestima se fortalece y, como consecuencia, eres más propensa a tomar los riesgos que antes te resultaban una locura. El amor arremete contra tus limitaciones y transforma lo que antes creías imposible en posible.

Protección

La sensación de haber encontrado a LA persona para ti puede despertar tu espíritu protector. Y es que sientes haber encontrado un invaluable tesoro. Esto te pone más alerta y precavida a los potenciales peligros que puedan dañar tu relación.

Falta de concentración

Cuando el amor toca a la puerta, te descubre con la cabeza en las nubes. No te preocupes, no eres la única. De hecho, el amor interfiere con la capacidad de concentración de todos los individuos –así lo demostró un estudio realizado en la Universidad de Maryland.

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Autoconfianza

Como sugerimos anteriormente, el amor eleva tu autoconfianza. Cuando estás enamorada, te sientes la persona más especial y privilegiada del mundo entero.

Inteligencia

Pues sí, el amor te hace más inteligente. Esto se debe a que este magnífico sentimiento potencia la producción de dopamina, un neurotransmisor que agudiza las habilidades cognitivas y motoras.

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Imposibilidad de criticar

Escaneos cerebrales han develado que cuando a una persona se la enfrenta con la foto de su amado, la parte del cerebro responsable de elaborar juicios, se desactiva y, consecuentemente, queda imposibilitado de criticar. ¿Acaso no es increíble?

El amor sí cambia nuestra personalidad. Como vemos, este sentimiento sublime transmuta nuestra baja autoestima y nos despoja de la crítica empobrecedora. Y como si esto fuera poco, nos da el empujoncito que necesitamos para atrevernos a lo impensado y descubrir la dimensión más mágica de esta vida.

 

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