Cuenta Conmigo: Nunca desistas de un sueño

Frase genial del también genial Paulo Coelho. La verdad es que estaba buscando una palabra de esperanza que me ayudase a pasar estos tiempos de desánimo que parece haberse hecho carne en los argentinos y, casi por casualidad, me topé con ella.

Tal vez mi frase no hable de la esperanza, pero la lleva implícita. Tal vez no diga que tu sueño se va a cumplir, pero te impulsa a nunca bajar los brazos e intentar conseguirlo.
Creo que era justamente lo que estaba necesitando: en un día nublado un buen rayo de sol puede llegarte en el envase que quieras -la palabra de un amigo, el abrazo de un desconocido, un trabajo nuevo que estabas buscando, una visita al médico que salió bien…-.

La desesperanza no es buena compañía. Argentina sabe bien cuáles son los caminos que llevan a ella: hemos pasado, en invariables ocasiones, las señales en rojo y nos hemos desmoronado en crisis eternas que terminaron no sólo con la economía de nuestro pueblo sino también con nuestra propia confianza como sociedad.

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A esta altura del 2009 vemos señales que nos indican que el camino hacia abajo está cerca… en cómo actuemos puede estar la diferencia.

Todos sabemos que hay condiciones económicas adversas que están empujando a la balanza económica y humana hacia abajo: los elevados precios es una de ellas. También hay una caída en las perspectivas a futuro y por lo tanto los nuevos negocios, las nuevas inversiones, los trabajos probables… están en stand by.

Pero no está ocurriendo mucho más que eso. En otros países, y ojo que hablamos de grandes potencias, hay millones de personas en las calles que no tienen un horizonte claro al menos hasta el 2011. Eso no pasa aquí: en nuestro país los bancos no cerraron, las automotrices disminuyeron el ritmo de producción pero no echaron a todo el plantel de trabajadores… y las únicas que están en peor situación son las multinacionales, aquellos conglomerados que pertenecen a capitales extranjeros -como las petroleras- y que están ajustando por las dudas.

Creo que el mejor remedio para nuestro desánimo nacional es mirar un poquito hacia delante y pensar que, por una vez en la historia, Argentina y algunos de los países emergentes pueden dar el ejemplo a los ”gigantes” manteniendo intacta su economía y su sociedad.

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Es preciso decir que esto no depende sólo de los gobiernos, sino de la confianza que nosotros, los ciudadanos, pongamos en ellos y en la realidad que tenemos.
Una pizca de cordura, una buena dosis de realismo (sería bueno creer en lo que vemos y no tanto en lo que dicen algunos medios), y tal vez una cucharada gigante de optimismo puedan sacarnos adelante en este laberinto.

La falta de esperanza no es una enfermedad, sino una visión de la vida. ¿Y si nos proponemos mirarla de otra manera? ¿Y si realmente vemos la crisis como esa fórmula mágica entre oportunidad y crecimiento?

Si todos peleáramos por cumplir nuestros pequeños sueños… este país sería lugar de soñadores y visionarios. Sin dudas, sería un mejor lugar para vivir.

Mantén tu esperanza en alto. Cariños. Ana.-

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