Dicen que el sentido del olfato es el más desarrollado en el hombre. Dicen que el más leve aroma despierta de manera instantánea un reconocimiento en el cerebro: el sabroso olor a guisados de la abuela, la frescura de los tilos en aquel camino rural o el tenue aroma de la piel de un bebé nos queda para siempre en la memoria, volviendo cuando uno no los llama para traernos imágenes nítidas de esos momentos.

Hace apenas unas pocas noches, mientras caminaba por una linda callecita de pueblo, tu perfume llegó a mí a través del tiempo y de la bruma.

Fue tan palpable que resultó demasiado. De pronto me vi parada en medio de un gentío, buscándote… sabiendo a ciencia cierta que no eras tú quien había pasado a mi lado pero -llámale locura- esperando que lo fueras.

Ese hombre, desconocido, dejó una estela tras si y tu aroma se acomodó en mi piel, como antes. Rico, crujiente, terriblemente vital y masculino me transportó en un segundo a tus brazos.

¿Recordarás las noches en que salías de la ducha, con el pelo empapado, para meterte acurrucado a mi lado en la cama? La habitación sabía a incienso mientras los leños se quemaban en el hogar, afuera quedaba el frío y su tiranía de hielo.

Mi piel, mi alma, guardaron la memoria de tu perfume sutil. En mi cabeza los recuerdos se suceden como fotografías antiguas y tu sonrisa casi no cabe en ellas.

Donde quedaron esos momentos. Donde se fueron las largas charlas durante la cena, los proyectos de agrandar la casa para más niños… donde se fueron los sueños tejidos durante esos años de felicidad.

Esa noche, al sentir tu perfume, viajé a tu encuentro sin problemas ni restricciones. Era como si supiera donde hallarte. Duró lo que no dura una lágrima en caer… y pronto perdí el camino.

Me descubrí parada en medio de gente que no conocía, buscándote. Me pregunté una y mil veces donde te habías ido. ¿Hace frío donde estás? ¿Hay estufas con leños iluminando la noche con sus chispas? ¿Existe el maní con chocolate… las películas en blanco y negro… los viajes?

Me pregunto donde estás. Me pregunto porqué tu perfume se quedó conmigo.
Ana.-

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