Escucharles, enseñarles a estudiar, ayudarles a hacer los deberes y fomentar su sentido de la responsabilidad. Son cuatro aspectos claves que los padres pueden poner en práctica para ayudar a los hijos a aprobar el curso. Los suspensos son una de las principales preocupaciones de unos y otros. Por este motivo, cuando los hijos no aprueban alguna asignatura, han de contar con el apoyo de los padres.

1. Escuchar a los hijos

La base de cualquier estrategia es la comunicación. Es fundamental que los padres se preocupen por los hijos, les pregunten cómo se sienten e intenten ayudarles. Hay que evitar que los hijos se sientan incomprendidos o que tengan la sensación de que los padres dan más credibilidad a los comentarios de los profesores que a los suyos. Conviene escuchar a ambas partes antes de tomar una decisión.

2. Enseñarles a estudiar

Frente a los suspensos, los padres deben motivar a los hijos, reforzar su autoestima y valorar su esfuerzo

Cuando los padres detecten problemas de aprendizaje en los hijos o los sospechen, han de aplicar las medidas apropiadas para combatirlos. Deben transmitirles las técnicas de estudio oportunas o bien facilitarles ayuda profesional. ”Muchos fracasos escolares solo esconden una falta de habilidad para el estudio, que se puede solucionar con la ayuda extraescolar de un profesional”, señala el maestro y logopeda Pablo Pascual, en su artículo ”Mi hijo ha tenido muchos suspensos”.

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Cada asignatura exige un método de estudio. De este modo, cuando las mayores dificultades se detecten en matemáticas, los progenitores deberán inculcar a sus hijos la importancia de practicar ejercicios y agilizar la resolución de operaciones de cálculo mental. En el caso de las ciencias naturales, conviene incidir en el análisis o la observación. Otras asignaturas requieren razonamiento o concentración, mientras que los idiomas han de practicarse. En este último caso, Internet supone una fuente de recursos on line, aunque también es posible aprender idiomas a través de la música.

3. Ayudarles con los deberes

Los padres no deben hacer los deberes a los hijos. Sin embargo, cuando los estudiantes son inconstantes o les cuesta concentrarse, han de estar a su lado para motivarles y ayudarles a realizar las tareas. El objetivo es que ellos se organicen y hagan solos los ejercicios pendientes, pero es posible que al comienzo necesiten el apoyo de sus mayores.

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En Educastur, la página web de la Consejería de Educación y Universidades de Asturias, se proponen pautas a los padres para prestar el mejor apoyo a sus hijos. Se les anima a ayudarles para que desarrollen actitudes positivas hacia la resolución de los ejercicios y organicen de manera adecuada la agenda escolar. Deben explicarles la importancia de hacer los deberes y de practicar lo aprendido para ”dominar los conocimientos con facilidad”. Además, se considera necesario que se fije una hora y un lugar para hacer los deberes, sin obligarles a que los realicen en un sitio concreto que no les guste.

4. Transmitirles alguna responsabilidad

Para el logopeda Pablo Pascual, ”la experiencia escolar demuestra que los alumnos que colaboran en casa responsablemente -ponen la mesa, sacan la basura, se hacen la cama, riegan las flores, ayudan a limpiar…-, suelen tener más éxito en los estudios que aquellos que no hacen nada”. Según esta premisa, conviene acostumbrar a los niños desde pequeños para que se encarguen de una serie de tareas que les ayuden a adquirir una rutina. La Universidad de León aconseja enseñar a los niños a ser responsables en un ambiente determinado tanto en casa como en la escuela, ”que les ofrezca información sobre las opciones entre las que deben escoger y las consecuencias de cada una de ellas”.

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Se considera que los adultos han de ayudar a los niños a tomar las decisiones adecuadas tanto para ellos como para los demás. El sentido de la responsabilidad es un instrumento que les permitirá resolver conflictos futuros y aceptar que sus actos tienen unas consecuencias, que dependerán de ellos y deberán aceptar.

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