Novedades en materia de salud. Los más pequeños del hogar necesitan de una alimentación saludable y equilibrada para tener un crecimiento sano.
Según indica el portal Conbienestar, hay una teoría que dice que a los chicos no les gustan las verduras, aunque en realidad no es tan así.
Existen varias estrategias para que los chicos coman alimentos sanos y lo importante es que los padres las sepan y conozcan y sobre todo que entiendan que esto es para preservar su salud. Un déficit vitamínico o de otro tipo puede provocar trastornos graves así que no hay que minimizarlos.
Según los expertos en pediatría, contrariamente a la creencia popular, los chicos comen menos carne que verdura. Esto se debe a que los padres se idearon formas de cocción y de presentación diferentes que las hacen más atractivas para los niños.
“La forma de cocción es lo de menos, lo más importante para que un chico coma con gusto es la presentación. La comida entra por los ojos siempre. Entonces, si uno muestra y sirve un plato divertido, agradable, no hay dudas de que lo va a comer”, explicó el pediatra Carlos Kambourian.
Sobre esta idea, ejemplificó: “No es lo mismo servir un paquete de acelgas, hacerlo puré, ponerlo en un plato y al lado una salchicha, que cocinarlo y ponerlo en un timbal, darlo vuelta, añadirle arriba un poco de queso, quizás gratinarlo un toque en el horno. Eso tendrá un atractivo diferente. Esas son las estrategias que una tiene que usar para poder hacer que la comida entre por los ojos y en definitiva es la misma comida, acelga hervida”.
La dieta que necesitan los chicos es la misma que la de los adultos, lo principal es que sea balanceada, es decir, que tenga todos los componentes vitamínicos, lípidos e hidratos de carbono en su medida adecuada.
“La pirámide alimentaria hay una sola. Uno tiene que tomar los ingredientes que más agraden a esa familia, que cambian de una a la otra, y hacer un plato con muchos colores. Si el plato tiene muchos colores significa que probablemente tenga la mayor cantidad de nutrientes”, indicó Kambourian.
Es posible que algunos alimentos haya que camuflarlos en el plato. Por ejemplo, las semillas que aportan fibra al organismo y que son reguladoras del movimiento intestinal, como la quinoa o las semillas de lino y de girasol.
En ese caso es recomendable triturarlas bien para evitar que se expiren en el tracto respiratorio y mezclarla con otras comidas como el arroz. Al no tener un sabor muy fuerte no se va a notar.

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