Adquirir un par realmente flipante requiere la máxima dedicación, afrontar larguísimas colas y comprobar constantemente Twitter y otras aplicaciones sobre lanzamientos

Exploramos cómo surgió esta extraña tendencia de moda.

Raperos y atletas por igual son famosos por tener una fijación con las zapatillas. Fetty Wap supuestamente compra un par nuevo de Air Jordans todos los días y el antiguo delantero de los Brooklyn Nets Joe Johnson posee más de 1.000 pares de zapatillas en un armario a temperatura controlada protegido por un dispositivo de seguridad que se activa mediante huella dactilar.

La colección media de los locos por las zapas ni siquiera se acerca a ese nivel, pero requiere un compromiso similar en lo relativo al cuidado y el mantenimiento.

Las zapatillas sucias son un no rotundo en la cultura de los locos por las zapas. Adquirir un par realmente flipante requiere la máxima dedicación, afrontar larguísimas colas y comprobar constantemente Twitter y otras aplicaciones sobre lanzamientos de nuevas zapatillas.

Comprensiblemente, la posibilidad de que el calzado pierda su magia original desgastándose y rompiéndose puede provocar mucha ansiedad.

De ahí la multitud de artículos que ofrecen consejos profesionales para mantener las zapas más molonas perfectamente limpias.

Complex recomienda utilizar mantequilla de cacahuete para proporcionar un buen brillo a los adornos de plástico de las zapatillas, mientras que Instructables aconseja el uso de herramientas de cuidado dental para eliminar las marcas de roces.

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Pero hay una tendencia emergente que está diciendo adiós a esa limpieza obsesiva: las zapatillas falsamente sucias.

Ya hemos visto en otras ocasiones ejemplos del amor que siente la industria de la moda por las cosas estropeadas. Desde el icónico suéter “de encaje” lleno de agujeros de Rei Kawakubo hasta la moda vaquera deshilachada y desgarrada de Marques’Almeida, hemos visto cómo la moda adora explorar la belleza que se oculta tras los objetos dañados. Como dijo en una ocasión el gran diseñador japonés Yohji Yamamoto, “Ser moderno significa desgarrar el alma de todo”.

Varios diseñadores han presentado recientemente versiones de zapatillas pre-ensuciadas. La colaboración en la temporada otoño/invierno ’15 de Raf Simons y Adidas incluía Stan Smiths reinventadas con la suela llena de arañazos oscuros y el empeine de cuero.

El desfile de Hedi Slimane en la temporada primavera/verano ’16 para Saint Laurent mostró un discreto par de zapatillas desgastadas como parte de su remodelación de la histórica casa francesa.

Y para una de sus muchas colaboraciones, Vetements se alió con Reebok para crear la zapatilla sin cordones InstaPump Fury para la temporada primavera/verano ’17: una zapatilla de cuero blanco cubierta de grafitis y garabatos que recordaba a las paredes del baño del garito al que sueles ir a beber.

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Cada una de estas marcas se inspira en la cultura juvenil (Raf Simons en las tribus de adolescentes, Hedi Slimane en los incipientes rockers de LA y Vetements en el underground europeo). Y las zapatillas sucias son un símbolo perfecto de la iconoclastia y la rebelión juveniles.

Durante la década de 1970, las Converse All Stars fueron adoptadas por pioneros del punk como los Sex Pistols y los Ramones.

Más de una década después, Kurt Cobain convirtió sus destrozadas zapatillas en el calzado definitivo de los devotos del grunge y en una respuesta a la estética ultra glam de los 80 y principios de los 90. Estos movimientos del mundo de la música redefinieron la moda y lo que significaba ser joven, independiente y original.

Sin embargo, existe cierta ironía en tratar de canalizar ese espíritu a través de prendas en la pasarela que cuestan casi 1.000 €.

Recientemente, este calzado lleno de marcas de roce hizo aparición en la colección Cruise’18 de Gucci. Nadie ha hecho justicia a esta tendencia como el director creativo Alessandro Michele.

Sus gruesas y desgastadas zapatillas recordaban a ese par que guarda tu padre en el garaje para cortar el césped. Rematadas con cordones atados de forma descuidada, las divinas zapatillas desataron un frenesí en los medios y sirvieron como insolente desviación del lujoso desfile de Michele que incluía encaje, seda y terciopelo.

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Aunque puede que los diseñadores y sus seguidores estén abrazando el calzado desgastado, no todo el mundo se ha subido a bordo.

“De verdad que no quiero ofenderos a ninguno, pero realmente no entiendo este amor por las zapas blancas totalmente machacadas”, escribió recientemente un redditor en un hilo llamado “zapas blancas totalmente machacadas”. “Estoy totalmente a favor del look vintage desgastado en cosas como botas de cuero y prendas vaqueras, pero la mayoría de zapas en este hilo solo me parecen sucias”.

El calzado destrozado parece la conclusión definitiva de una tendencia más amplia dentro de la moda consistente en adoptar y modificar las prendas básicas más mundanas y baratas: las prendas con capucha Champion de Vetements, las bolsas de IKEA de Balenciaga y las gorras con visera en Chinatown de Raf Simons.

La cuestión es si estas transformaciones son un arriesgado y premeditado chiste por parte de los diseñadores o un chiste a costa de los consumidores. ¿Se trata de una declaración sobre el consumo y el deterioro, en la línea de la colección Destroy de Rei Kawakubo, o es más bien una oda a la dejadez?

Fuente: VICE

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