Cómo hablar a través de tus cubiertos

Cuenta la historia que Juan Domingo Perón le pidió al conde ruso Juan Eugenio de Chikoff que le enseñara reglas de buenos modales a Eva Duarte, su mujer. «Quiero que le enseñes el protocolo y ceremonial a mi señora porque toma la sopa cantante», le habría solicitado el entonces presidente.

Este diplomático le dio clases a la «abanderada de los humildes» en la residencia presidencial de Recoleta pero la relación no resultó sencilla. Al parecer, Evita aprendió rápidamente todos los detalles que había que tener en cuenta a la hora de sentarse a la mesa pero fue el Conde quien no pudo lidiar con su fuerte impronta y personalidad. «Las malas palabras… cuando su mujer se enoja es incontrolable. Me doy por vencido», le dijo Chikoff a Perón antes de renunciar.

Evita no fue ni la primera ni la última persona en sufrir un dolor de cabeza al momento de conocer los secretos de este «idioma» que, aunque hoy resulte un poco demodé, puede dejarte afuera o hacerte sentir incómodo durante una cena formal.

Estos códigos de comportamiento hacen que, con un simple gesto con tus cubiertos, puedas decirle al mozo si la comida te gustó o que querés pasar directamente al siguiente plato.

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El primer paso es perderle el miedo a la gran cantidad de cubiertos que puedan aparecer. El truco radica en comenzar de afuera hacia a adentro, es decir, primero se deben utilizar los cubiertos que están más alejados del plato. El otro detalle clave es que dichos cubiertos deben ser usados de a pares. Por ejemplo, el cuchillo para pescado con su respectivo tenedor.

Para evitar confusiones, desde la página Protocolo.org, indican: «Las cucharas para el postre son las que están ubicadas sobre la mesa justo arriba del plato principal».

Según este «idioma», para pasar a la siguiente comida, lo que se debe hacer es colocar el tenedor en la mitad del plato en posición vertical y el cuchillo por encima en posición horizontal formando una cruz.

Hay que prestar atención ya que algunos gestos pueden confundirse. Si se quiere decir que el plato «no te gustó», también hay que disponer los cubiertos en forma cruzada pero, esta vez, en diagonal, es decir que el tenedor debe estar por debajo del cuchillo.

Si necesitás una pausa entre plato y plato, lo que se debe hacer es colocar el cuchillo y el tenedor en diagonales opuestas y de forma vertical, formando un triángulo. El tenedor debe ir a la izquierda y el cuchillo a la derecha.

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Si lo que quieres decir es que la comida «te encantó», se deben ubicar el cuchillo y el tenedor de forma horizontal, el segundo debe estar arriba del primero. Finalmente, para indicar que «terminaste de comer», el tenedor y el cuchillo deben colocarse en forma vertical sobre el plato, uno al lado del otro.

Eugenia Chikoff, la hija del conde, se encargó de continuar el legado de su padre y decidió escribir sus propias recomendaciones. Ella explicó, por ejemplo, que nunca se debe «mantener el tenedor o el cuchillo en la mano mientras se toma agua o vino».

«Cuando corte los alimentos no levante los brazos como si fuera a volar, puede molestar a la persona a la que tiene al lado», agregó, aunque pueda sonar obvio, en otro de sus tips.

La experta en protocolo también se animó a dar un consejo para el cafecito post comidas: «La cucharita del café no se deja nunca en la tacita, se debe dejar siempre en el plato».

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