El sistema auditivo está expuesto en el medio ambiente a un estrés continuo que puede repercutir de diversas formas

El entorno tiene abundantes señales químicas, como los olores, y físicas, que son el sonido y la luz. El ruido puede definirse como un conjunto de sonidos que interfiere en la actividad del hombre y en sus tiempos. Es un tipo de contaminación que afecta el medio ambiente e insulta directamente a la salud.

Al pasar ciertos decibeles adquieren un carácter desagradable y ocasiona un verdadero problema en tu calidad de vida. El ambiente silencioso ayuda al equilibrio, a tener tranquilidad y favorece la concentración y el buen pasar. Pero el sistema auditivo está expuesto en el medio ambiente a un estrés continuo, porque el ruido perturba y es provocado por la actividad humana.

Entre los ruidos se debe mencionar: tráfico de autos, colectivos, camiones, sirenas de ambulancias; piquetes; maquinarias que se usan para obras; aeropuertos y aeroparques (ruido de aviones en marcha y de despegue y aterrizaje); construcciones; y estacionamientos.

Ninguna época anterior puede ser comparada con las fuentes de ruido de la actualidad y, a diferencia de otros contaminantes, sus efectos son inmediatos y su acumulación produce deterioro físico, psíquico y social.

Los ruidos producen molestias, fatiga, perturbación, irritación y en algunos casos dolor, angustia y mal humor. Las personas pueden volverse ante ellos más agresivas, vulnerables y pueden sufrir de cefaleas, dilatación de las pupilas, agitación, tensión muscular e irritabilidad.

Existen un gran número de evidencias científicas que hablan que la contaminación acústica tiene efecto sobre el sistema nervioso propiamente dicho y sobre el sistema endocrino porque hay aumento de adrenalina y de cortisol, produciendo en las personas una hipersensibilidad emocional y también enojo.

Las molestias pueden ser peores de acuerdo a la hora en que los ruidos son más intensos. Es decir, no es lo mismo la percepción de los mismos de día que de noche o los días laborales que los que ocurren en días feriados.

Además pueden repercutir de distintas maneras, en niños o en ancianos, en mujeres más sensibles por ejemplo mientras cursan un embarazo o en aquellas personas con deterioros cognitivos, que necesitan de silencio para sentirse mejor. O repercuten también en las personas que por su trabajo diurno, deben descansar de día.

Los ruidos generan efectos que se pueden dividir en dos grupos:

1 ) Los auditivos propiamente dichos: en los que por determinadas actividades sufren de un trauma acústico, se destruyen las células auditivas que son irreversibles y disminuye la audición. No se recupera.

2 ) Los no auditivos tan graves como los primeros pero afectan principalmente el sueño y consecuentemente surgirán los trastornos de conducta ya que el descanso no ha sido reparador.

Por eso la contaminación acústica afecta el humor, la concentración, la atención, y produce cierto grado de irrascibilidad, y algunas veces necesitan consultar y de cierta medicación. Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) el límite es de 70 db, por encima de este valor las exposiciones diarias producen consecuencias. Se necesita concientización y buscar soluciones de infraestructura para aislar ruidos.

Fuente: Stella Maris Cuevas

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