Cinco claves para mantener un cerebro activo toda la vida

Con el paso de los años, ejercitar el cuerpo es tan importante como ejercitar la mente. Hábitos y costumbres para evitar que el cerebro envejezca demasiado.

La mayoría de las personas, a medida que se vuelven cada vez más conscientes de su propio envejecimiento, se preocupan por mantenerse en forma física o saben que deberían hacerlo. Controlar la alimentación y hacer ejercicio son las maneras más obvias de lograrlo. Sin embargo, muy pocos se concentran en su envejecimiento cerebral o en la necesidad de mejorar su aptitud mental.

Ejercitar la mente es el mejor camino para aumentar la longevidad, la independencia y la calidad de vida en la adultez. Un cerebro y una mente más afilados dependen de muchos factores, que actúan en la capacidad intelectual y su envejecimiento, donde intervienen la actividad física y la nutrición, pero también el sueño, la vida social y las actividades creativas.

Más allá de las influencias genéticas y propias de cada persona, para mantener una buena salud mental es importante incorporar hábitos que logren la correcta conexión mente-cuerpo de manera diaria, refrescando el funcionamiento esencial del cerebro. Esos hábitos son de fácil aceptación y, lo más importante, garantizan excelentes resultados.

1. Calidad y cantidad de sueño

Sentirse completamente descansado después de una buena noche de sueño profundo es lo que los expertos comparan directamente con lo que en un mundo de fantasía sería tomar un sorbo de la fuente de la juventud. Mejorar la memoria y disminuir el riesgo de insomnio –que aumenta con la edad– es posible cumpliendo solamente con las horas aconsejadas de sueño, según un nuevo estudio en la revista Neuron. La Fundación Nacional del Sueño en Estados Unidos es una de las organizaciones que afirman que la cantidad óptima de descanso es de siete a nueve horas por noche.

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Acondicionar el ambiente de descanso para que sea libre de ruidos, que sea oscuro, donde no haya pantallas brillantes que emiten luz azul y evitar la cafeína son algunas de las formas para lograr poco a poco que el descanso sea el más saludable posible. Crear rituales nocturnos como tomar un baño caliente, escuchar música suave o leer antes de dormir son métodos particularmente efectivos no sólo de descansar mejor sino de fortalecer la memoria.

2. Alimentación consciente

Dado que el cerebro es uno de los órganos con mayor cantidad de grasas del cuerpo, comer alimentos ricos en grasas saludables es esencial para nutrir la salud mental. Un estudio publicado en la revista Aging Health sugiere que la nutrición es crucial para aliviar la depresión, y los adultos mayores pueden beneficiarse especialmente de una dieta para mejorar su estado de ánimo.

Verduras de hojas verdes, el pescado, los frijoles y las nueces son alimentos ricos en ácidos grasos Omega-3, que según la investigación reciente, calma trastornos del estado de ánimo. Por otro lado, las gaseosas y bebidas saborizadas están vinculadas, según el estudio, a la contracción del cerebro. En su lugar, la dieta debería incorporar salmón, espinacas y nueces durante el próximo viaje a la tienda de comestibles para sentirse feliz y saludable.

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3. Ejercicio y actividad

La aptitud física también está conectada directamente a la salud del cerebro y específicamente a la capacidad de aprender. Un estudio reciente de los Institutos Nacionales de la Salud en Estados Unidos sugirió que cuanto más se ejercita un adulto, más hace crecer a su cerebro. La actividad física aumenta significativamente la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para adaptarse a nuevas experiencias.

Como resultado, el ejercicio físico estimula el crecimiento de las neuronas en el cerebro y, según revela la investigación, los ejercicios como el tai chi aumentan enormemente la agilidad mental al mismo tiempo que mejoran el equilibrio y la movilidad. Esto puede desencadenar un efecto dominó que motiva a realizar también otras actividades de estimulación cerebral.

4. Actividades del hemisferio cerebral derecho

Invertir tiempo de calidad en una actividad artística o creativa mejora ampliamente la concentración mental. En particular, un pasatiempo creativo puede prevenir la demencia, según un estudio reciente en la revista Neurology de la Academia Americana de Neurología. Los participantes del estudio que se interesaban por la pintura, el dibujo y la escultura tuvieron un 73 por ciento menos de probabilidades de desarrollar funciones cognitivas más lentas que quienes no lo hacían. El poder curativo de las artes y oficios también se extiende a las actividades con cerámica, el trabajo de la madera y la costura, que minimizan la probabilidad de degeneración cerebral leve en un 45 por ciento.

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Por otro lado, la lectura también es un hábito excelente para atesorar en la adultez y vejez. Leer un libro puede aumentar la capacidad de centrarse y vivir más tiempo, de acuerdo con una investigación en la revista Social Science & Medicine. Los investigadores sugieren que la lectura ofrece una variedad muy amplia de ventajas a la salud cognitiva que deben ser tenidas en cuenta, sobre todo en adultos mayores.

5. Experiencias compartidas

Si bien es cierto que los hábitos, las actividades creativas y la estimulación intelectual pueden mejorar la salud cerebral, la investigación científica existente indica que el resultado es aún mejor en compañía.

Un nuevo estudio en la revista Aging & Mental Health demostró cómo la actividad social mejora significativamente la claridad mental, ya que las relaciones comprenden complejas y sutiles señales sociales que requieren atención y flexibilidad mental. Esto significa que las interacciones regulares con la familia y los amigos energizan los procesos de pensamiento de un individuo, resultando en un razonamiento más claro y habilidades multitarea.

Los investigadores sostienen que el fortalecimiento de ese apoyo social evita el declive cognitivo y las actividades de grupo como clases comunitarias o clubes de libros son una excelente manera de sentirse conectado. Otras formas de apoyo pueden ser las mascotas, las redes sociales, o incluso el baile. Mantener una vida social activa en la tercera edad va a ser la clave para seguir teniendo una mente afilada.

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