Científicos advierten sobre la ingesta de bebidas dietéticas

Un nuevo estudio reveló que quienes las consumen tienen casi tres veces más chances de desarrollar demencia o de tener un ACV.

Un nuevo estudio reveló que las personas que consumen gaseosas dietéticas tienen casi tres veces más chances de desarrollar demencia o bien sufrir un accidente cerebrovascular (ACV). Se trata del Framingham Heart Study (FHS), el cual también reveló que quienes ingieren bebidas endulzadas artificialmente tienen memoria más pobre y volúmenes cerebrales más pequeños.

Matthew Pase, investigador del Departamento de Neurología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Boston, EEUU e investigador del estudio señaló que quienes beben diariamente gaseosas dietéticas “tenían casi tres veces más probabilidades de desarrollar un accidente cerebrovascular y demencia, lo cual incluía mayor riesgo de accidente cerebrovascular isquémico, donde los vasos sanguíneos del cerebro se obstruyen y demencia por enfermedad de Alzheimer”.

Para el estudio se realizaron resonancias magnéticas y pruebas cognitivas a 4.000 participantes mayores de 30 años para medir relación entre el consumo de bebídas y los volúmenes cerebrales, así como el pensamiento y la memoria. Se observaron a 2.888 participantes de 45 años o más para determinar el desarrollo de un ACV y 1.484 participantes de 60 años o más para determinar el desarrollo de demencia durante 10 años.

El FHS no es el primer estudio contra las bebidas dietéticas y lo problemas de salud asociados. La investigación de Predimed (Prevención con Dieta Mediterránea), realizada en 2016 indicó que el consumo frecuente de las bebidas con alto contenido de azúcar o edulcorante aumenta en un 9% el riesgo de sufrir hipertensión y de presentar niveles bajos de colesterol bueno.

Además otro trabajo, el “Artificially Sweetened Beverages and the Response to the Global Obesity Crisis” (“Las bebidas endulzadas artificialmente y la respuesta a la crisis global de obesidad”), realizado este año había indicado que “lejos de ayudar a solucionar la crisis global de obesidad, las bebidas dietéticas tienen características de composición (baja densidad nutricional y aditivos), patrones de consumo (potencial promoción de una preferencia por los sabores dulces) e impacto ambiental (abuso de recursos naturales, polución, ecotoxicidad) que las hacen un factor potencial de riesgo para enfermedades crónicas de alta incidencia”.

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