Las células madre son al siglo XXI lo que los antibióticos fueron al siglo XX.

En Argentina hace más de 10 años que se puede guardar material genético en el banco público o en alguno de los 7 bancos privados, con un costo promedio de extracción del $15.000 y USD 180 anuales en concepto de mantenimiento. En el país la criopreservación de células madre obtenidas del cordón umbilical (SCU) se realiza rutinariamente hace más de una década.

Dicho sistema, que congela las células a temperaturas extremadamente bajas, asegura el mantenimiento correcto del material genético para siempre.

En la cabeza de los futuros padres se asoman muchas preocupaciones y sin dudas una de ellas es la posibilidad de criopreservar las células madre de la sangre del cordón umbilical luego de realizado el parto. En el país existen 7 bancos privados en los que se mantiene la muestra almacenada para uso propio del bebé recién nacido o cualquier familiar compatible, y un banco público que funciona desde 2005 en el Hospital Garrahan, donde aquel que así lo desee puede donar sus células de cordón como gesto altruista.

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“Las dudas más comunes que tienen los padres al consultar por la contratación del servicio están relacionadas, por un lado, con el aspecto puramente médico-científico: si la recolección es segura e indolora, quien toma la recolección el dia del parto, qué grado de compatibilidad tiene esa muestra con el resto del grupo familiar y por supuesto las aplicaciones de las células madre en la actualidad. Por otro lado, está en la parte puramente de contratación: formas de pago, consulta por anualidades y promociones vigentes.” explica Alejandro Rico Douglas, miembro de la Comisión Directiva de ABC Cordón, la asociación que nuclea a los bancos privados que realizan este procedimiento.

En 1988 se realizó el primer trasplante mundial de SCU para tratar a un paciente norteamericano con anemia de Fanconi. El tratamiento tuvo lugar en Francia, con SCU de su hermano, porque en ese momento la FDA no permitió el tratamiento en EEUU ya que su utilidad no estaba probada. Hoy, ese niño es un adulto sano. En 1993 se realizó el primer trasplante alogénico de donante no relacionado, que fue un éxito y fue el punto de partida de nuevas posibilidades de trasplante en centena de miles de casos en todo el mundo.

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En el año 2001 se concretó el primer trasplante autólogo con SCU en un niño con enfermedad oncológica, que también fue un éxito. “Hoy existe una paradigma extendido que indica que las células madre sólo “sirven” para tratar enfermedades hematológicas o inmunológicas. El cordón umbilical de un bebé recién nacido tiene gran concentración de células madre hematopoyéticas y mesenquimales (tanto en la sangre como en el tejido mismo del cordón), y cuenta con una capacidad regenerativa 20 veces superior a las presentes en la médula ósea, por eso la comunidad científica está realizando avances realmente importantes para el tratamiento, por ejemplo, de enfermedades neurológicas, como en el caso de parálisis cerebral Encefalopatía Hipóxico Isquémica (EHI) en el recién nacido” señala Diego Fernández Sasso, Pediatra hematólogo MN 82733 y Presidente de ABC Cordón.

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La medicina regenerativa implica entonces recolectar y almacenar este material genético único teniendo en cuenta las posibilidades de tratamiento a largo plazo. “Lo increíble de la criopreservación es que se guardan células para cuando nuestros hijos tengan 50 años, y la medicina en 50 años va a ser totalmente distinta a la de hoy. Se trata de un material de potencial curativo que ya está siendo utilizado exitosamente tanto para tratar enfermedades altamente complejas como para aplicaciones para mejorar la calidad de vida de las personas. Yo siempre digo que digo que el uso de las células madre son al siglo XXI lo que los antibióticos fueron al siglo XX. Estamos ante una panorama de un potencial increíble”, finaliza el doctor Fernández Sasso.

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