Anorexia y bulimia: ¿cómo identificarlas en el entorno familiar?

Ambas tienen algo en común: el miedo obsesivo a ganar peso y la distorsión en la percepción de físico; pero, ¿qué las diferencia y cómo actuar al respecto?

La anorexia y la bulimia son enfermedades que se caracterizan por el miedo obsesivo a ganar peso y la distorsión en la percepción de físico, ambas con una mayor prevalencia entre los adolescentes. La persona con anorexia come poco y de forma selectiva, hace ejercicio y utiliza diuréticos para perder peso; mientras que la bulimia conlleva a grandes atracones de comida a escondidas que, tras un sentimiento de culpabilidad, se llega a la inducción del vómito, la ingesta de laxantes o la realización excesiva de actividad física.

Ahora bien, ¿cómo detectar estas malas conductas alimenticias en casa? “Es complicado porque algunas señales como los cambios en el carácter pueden deberse simplemente a la propia crisis que se sufre durante la adolescencia”, explica Joaquín Juan José, miembro de la  la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc).

En su opinión, este advierte que hay que prestar especial atención a los cambios repentinos a la hora de comer: la predilección por ciertos alimentos y la supresión de otros.

Además, para la detección de estos problemas conviene observar si el menor tiene los siguientes comportamientos:

  • Está muy nervioso a la hora de comer.
  • Fracciona de la comida o dejarla siempre en el plato.
  • Controla excesivamente las calorías de cada producto.
  • Evita comer con la familia o en lugares públicos.
  • Guarda comida en su habitación o en el bolso.
  • Acude al baño inmediatamente después de comer.
  • Hace mucho ejercicio con el fin de perder peso.
  • Cambia su estado de ánimo mostrándose más triste e irritado.
  • Desarrolla un interés excesivo por la moda y aspecto físico.
  • Se distancia de familiares y amigos.

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Si se detecta el problema: ¿cómo actuar?

Desde Semfyc recomiendan hablar abiertamente con el adolescente explicándole que sospecha que sufre un trastorno alimenticio y, si el menor no lo admite, buscar ayuda en un profesional médico. Por el contrario, se desaconseja forzar, pelear o intentar ponerle trampas con el objetivo de descubrir el problema.

Por otra parte, si es el propio adolescente quien se da cuenta de sus cambios de comportamiento, este médico de Atención Primaria apunta que deben pedir ayuda a su familia, amigos o profesores sin sentir vergüenza o miedo por lo que pueda pensar su entorno.

Cómo prevenir la anorexia y la bulimia

Para el miembro de Semfyc, las instituciones educativas tienen un papel fundamental tanto para impartir conocimientos tanto en los padres como en los menores. “Existen unos hábitos y una presión social relacionadas con la belleza y la delgadez que no dejan de ser más que un reflejo de la sociedad”, destaca. A su juicio, todo esto provoca que los pacientes tengan cada vez más complejos que les llevan a este tipo de comportamientos.

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Además, otra medida preventiva pasaría por la evaluación en las consultas de Atención Primaria aunque José reconoce que la falta de tiempo y otras factores de riesgo en los menores que requieren su atención, como el consumo de alcohol y tabaco y las relaciones sexuales sin protección, hace que sea difícil la identificación de enfermedades como la anorexia y la bulimia.

Fuente: Cuidate Plus

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