Tienen mala fama pero, consumidos en su justa medida, pueden ser buenos para nuestro cuerpo

1- Leche el polvo. No es más ni menos que leche natural deshidratada. Una leche de vaca a la que se retira el agua mediante un proceso de liofilización que, en principio, no requiere de químicos ni conservantes. Después viene el debate de siempre: ¿es la leche en polvo la mejor de las leches o se parte de una materia prima de baja calidad para elaborarla? ¿Añaden aditivos las empresas para que se conserve? Puede ser, pero al fin estamos ante algo que ocurre con cualquier producto que encontremos en el supermercado, por este motivo es siempre recomendable mirar las etiquetas antes de consumirlos.

2- Huevo. Si un alimento ha tenido mala prensa en las últimas décadas, ha sido precisamente el huevo, al que se ha acusado de incidir en el aumento del colesterol. Los expertos recomendaron durante años comer únicamente un huevo a la semana, especialmente para aquellas personas con problemas de colesterol, hasta que diversos estudios científicos publicados en los últimos años han demostrado precisamente lo contrario, y recomiendan consumir huevos incluso a diario, dada su gran cantidad de nutrientes.

3- Chocolate. Una porción a diario no solo no va a hacerte daño ni hacerte engordar, sino que será beneficiosa para la salud. Como siempre, la cuestión está en encontrar el límite. El chocolate negro es una buena fuente de antioxidantes, que combaten el envejecimiento y mejorar la función cerebral y cardiovascular. Además, nos da energía y vitalidad y, para muchos, constituye ese pequeño placer después de comer capaz de hacer frente a un día malo.

4- Pan. Los mitos sobre el pan blanco han ido y venido a lo largo de los años, y en los últimos tiempos todavía más a causa de una fiebre antigluten que se ha instalado incluso entre quienes no son celíacos. Lo cierto es que el pan es una fuente de carbohidratos, proteínas, magnesio, zinc y otros minerales fundamentales para el cuerpo humano, y un producto la mar de recomendable para cualquiera que quiera llevar una dieta equilibrada. Si no somos intolerantes al gluten, podemos seguir consumiendo pan con moderación, pues tiene un aporte calórico medio que, obviamente, nos hará engordar si nos volvemos locos consumiéndolo pero también nos hará sentir fuertes y saciados.

5- Sal. Pese a que en los últimos tiempos la sal tiene muy mala prensa, lo cierto es que es una fuente de sodio fundamental para el organismo. Conviene evitar los excesos, especialmente para aquellas personas que presenten problemas de hipertensión, pero no se aconseja eliminarla del todo. La sal regula el equilibrio de líquidos en el cuerpo, y diversos estudios han demostrado sus propiedades antidepresivas y circulatorias, gracias a su alto contenido en sodio. Este mineral desempeña un papel fundamental en las contracciones musculares, el impulso nervioso y la actividad cardíaca.

6- Atún. Tanto este como otros pescados, cuyo consumo se ha disparado en los últimos tiempos, tienen cierta mala fama por contener ciertas cantidades de mercurio. Pese a que es cierto que este pescado puede acumular mercurio en las zonas en que está presente este mineral, también lo es que nunca en cantidades que puedan suponer un riesgo para la salud.

7- Café. El problema del café acaba siendo, al fin, el mismo que el del gluten, la sal o los lácteos: no se recomienda tomarlo en exceso. Pero diversos estudios señalan sus múltiples propiedades: aumenta la presión sanguínea y reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Por otra parte, es un potente quemagrasas y mejora nuestro rendimiento físico. Eso sí, no conviene tomar más de dos tazas al día, a poder ser sin azúcar.

8- Lácteos. Que se haya disparado la cifra de intolerantes a la lactosa no significa que todos lo seamos. El cuerpo humano posee una enzima capaz de sintetizar la leche de vaca, de manera que su consumo está más que prescrito a todos aquellos a quienes les siente bien. La leche y derivados poseen una buena cantidad de nutrientes, desde proteínas a calcio, indispensables para el organismo. Esto no significa que no podamos hallar estos nutrientes en otros alimentos, sino que tampoco se debe demonizar este producto si nuestro cuerpo lo asimila correctamente y no se nos ha diagnosticado ninguna intolerancia.

Fuente: Cocinatis

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