Lo que sí quiero es hablarles sobre la importancia de la hidratación con relación al ejercicio. La hidratación es una clave primordial a la hora de hacer deporte y muchas personas lo pasan por alto.

Cuando te ejercitas haciendo Zumba® como yo o con cualquier otro tipo de ejercicio cardiovascular como trotar o spinning, empiezas a perder líquido rápidamente mediante la sudoración. El sudor no es solo agua sino también una mezcla de líquido y electrolitos como el sodio, el potasio, el calcio y el fósforo, todos ellos de vital importancia para el organismo. El sodio por ejemplo, ayuda a regular la presión arterial y su déficit puede causar alteraciones en el ritmo cardiaco así como el aumento de la temperatura corporal.

Si llegaras a pesarte sin ropa antes de hacer ejercicio y al final de una sesión de ejercicio en la que has sudado copiosamente, podrás ver un descenso en el peso que equivale exactamente a la cantidad de líquido que perdiste al sudar. Eso no quiere decir que perdiste ese peso pues apenas vuelvas a hidratarte, el peso volverá al inicial, así que no creas que no hidratarte te puede hacer bajar de peso más rápidamente…… ¡Todo lo contrario!

Según un artículo académico de la revista Apunts:  Educación física y deportes, no hidratarte y la paulatina deshidratación producida por el acto de sudar puede llevar a un menor rendimiento deportivo, disminución en la capacidad mental y luego, deterioro funcional del organismo en su totalidad, afectando de manera decisiva a los sistemas nervioso, cardiovascular, termorregulador, endocrino y/o metabólico. Conclusión: hidratarse es cosa seria.

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La revista PubliCE Standard, menciona que durante el ejercicio prolongado se pierde en promedio de 1 a 2 litros cada hora. Hasta la más mínima deshidratación produce consecuencias fisiológicas. Por ejemplo, cada litro de agua que se pierde causará que el ritmo cardíaco aumente en 8 pulsaciones por minuto y la temperatura corporal aumentará 0.3 grados centígrados cuando una persona ejercita a una temperatura elevada.

    La pérdida de 3 por ciento del peso corporal por sudoración mientras te ejercitas, causa contracturas y calambres musculares (temperatura corporal, 38 °C).
    La pérdida de 5 por ciento del peso corporal ocasiona un mayor riesgo de lesiones musculares y de tendones (temperatura corporal, 39 °C);
    La pérdida del 8 por ciento del peso corporal provoca la contracción sostenida del músculo sin posibilidad de relajación (temperatura corporal > 39,5 °C);y por último,
    La pérdida del 10 por ciento del peso corporal mientras te ejercitas, genera un riesgo vital.

Adicionalmente, un estudio publicado en la revista Nutrición clínica y dietética hospitalaria establece que en adultos sanos, una deshidratación de 2,8 por ciento del peso corporal por exposición al calor o tras un ejercicio fuerte, conlleva a una disminución de la concentración, el rendimiento físico, la memoria a corto plazo, un aumento del cansancio, dolores de cabeza, así como una reducción del tiempo de respuesta.

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Es probable que hayas experimentado estos síntomas en algún momento al hacer ejercicio y eso quiere decir que no te has estado hidratando adecuadamente y estás exponiendo tu cuerpo a riesgos innecesarios. Si te ejercitas para estar más saludable o para perder peso o para divertirte, bien entenderás que sufrir estos síntomas son lo opuesto a mayor salud, a la diversión y tampoco te generan una pérdida de peso real.

¿Agua o bebidas energéticas durante el ejercicio?

Ahora bien, la solución es extremadamente sencilla: hidratarse antes, durante y después de realizar ejercicio. Y una muy buena noticia… para quienes no les gusta tomar agua: el agua no es la bebida ideal para hidratarse durante el ejercicio. El agua no contiene electrolitos así que en vez de ayudar a balancear nuevamente el nivel de electrolitos esenciales en el cuerpo, genera lo opuesto.

En una publicación del grupo de investigación en actividad física y desarrollo humano de la Universidad del Rosario afirman que en 1996 se determinó que la ingestión de agua es inefectiva para producir una hidratación normal ya que la absorción del agua disminuye la osmolaridad plasmática (cantidad o concentración de electrolitos en la sangre), suprimiendo la sed e incrementando la producción de orina.

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Las bebidas hidratantes, a diferencia del agua, sí contienen electrolitos y una cantidad suficiente de carbohidratos que ayuden a alimentar las células y así prolongar el ejercicio sin causar fatiga corporal.

De acuerdo a un artículo en Runner’s world las bebidas deportivas:

    Tienen sabor y ayudan a mantener a la gente activa mientras beben;
    Tienen una fórmula científicamente diseñada de 6 por ciento de carbohidratos (o 14 gramos por cada 240 ml) para ayudar al cuerpo a reponer los líquidos; y
    Su combinación de sacarosa, glucosa y fructosa garantiza un suministro rápido de líquidos y el uso de carbohidratos en el cuerpo (es decir, la quema de energía).

No obstante, debemos elegir las bebidas deportivas con cuidado ya que estas con frecuencia tienen muchas calorías que provienen del azúcar y pueden contener niveles elevados de sodio (sal), y algunas cafeína.

Así que, la próxima vez que se pongan unos tennis y se preparen para sudar, agarren una fuente de hidratación adecuada para acompañar su sesión de ejercicio.

Nuestros cuerpos dependen de agua para su supervivencia. Cada célula, tejido y órgano necesita estar hidratado para funcionar correctamente, mantener una temperatura adecuada, remover productos de desecho, lubricar las articulaciones, esencial para la buena salud y mantenernos vitálicas y felices.

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