Si bien los lácteos están asociados directamente con el calcio, son muchos más que eso. Además de poseer nutrientes clave como vitaminas, minerales y grasas, son una importante fuente de proteínas de alto valor biológico, que ayudan también a aumentar la masa muscular, brindan saciedad y mejoran el gasto calórico.

”Las proteínas son una gran familia de compuestos presentes tanto en alimentos de origen animal como vegetal y que desempeñan funciones biológicas muy importantes. Por ejemplo, forman estructuras como la piel y el músculo, pero además tienen un rol esencial como anticuerpos o enzimas”, explicó la doctora Mónica Katz, especialista en Nutrición.

    El yogur y la leche contienen más de 3% de proteínas cada 100cc.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS), recomienda una ingesta de proteínas del 10% al 15% del valor calórico total. Es decir que si una persona necesita 2000 kc al día, debería consumir unos 50 gramos de proteínas.

”Las proteínas lácteas, a su vez, están compuestas por una importante proporción de aminoácidos esenciales que, como el organismo no los puede formar, deben ingerirse a través de los alimentos. Es por eso que se las considera proteínas de alto valor biológico”, agregó la experta.

Las proteínas del yogur tienen un beneficio extra para el organismo ya que se digieren muy fácilmente gracias al proceso natural de fermentación que transforma la leche en yogur, liberando luego fragmentos llamados péptidos, que tienen funciones muy importantes.

El cuerpo luego las utiliza según sus necesidades: a veces será músculo, otras anticuerpos, neurotransmisores o enzimas.

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