Son cosas que tenés ahí rebotando todo el tiempo y que no te dejan pensar con claridad. Cosas que te bloquean y que no te dejan explotar tu potencial ni avanzar a los lugares a los que podrías llegar sin esa carga encima.

 
Me encontré un texto en inglés que tenía éstos 10 títulos y decidí traducir los títulos, comentar cada uno con mis palabras, y agregar un pequeño extra al final. Si alguno quiere ver el artículo original en inglés (la explicación de cada punto es completamente otra, eso aquí no es una traducción sino mi opinión), puede hacerlo en el siguiente enlace: 10 things you think about too often.
 
Para el que quiera leerlo “de mi boca” y en español, acá vamos:
 
1) En quién quieren o esperan los demás que seas.
 
Vos naciste para ser vos mismo. No lo que tus padres, tus amigos, tu pareja, tu jefe, o cualquier otro ser humano quiere que seas. Está bueno tomar consejos, pero no es sano vivir según las expectativas de los demás para tu vida. Está bueno aprender de otras experiencias, pero hay que saber que hay veces que no a todos nos sirven las mismas cosas, los mismos consejos, o los mismos caminos.
 
Aprendiendo de los demás, tomando sus consejos, escuchando sus experiencias, se suma conocimiento, pero el camino final que querés transitar con tu vida, tenés que decidirlo vos mismo. Porque sos vos el que va a sufrir o disfrutar las consecuencias de tus decisiones.
 
No se trata de tomar decisiones egoístas o que no piensen en tu entorno, pero sí de considerar tu entorno, y tomar la decisión que a vos, según lo que analizás de la situación, te parece más apropiada.
 
2) En lo que no tenés.
 
Es sano buscar mejorarse, superarse, crecer, y alcanzar cosas nuevas, pero enfocarse siempre en lo que uno no tiene nos aleja de disfrutar nuestro presente. Está bueno ir por más, pero notando, disfrutando, y valorando lo que ya tenemos, que conseguimos, o que nos fue dado.
 
3) En lo que temés.
 
Al estar constantemente pensando en lo que tememos, le damos poder a ese miedo sobre nosotros y nuestras acciones. El miedo está en la cabeza, y dándole espacio en nuestra cabeza y en nuestra agenda lo único que hacemos es hacer que se agrande y se ponga cómodo. Es darle de comer a un monstruo que nos mantiene quietos, duros, mediocres, y en el mismo lugar que siempre.
 
4) En errores pasados.
 
Sí, te equivocaste, como todos. Por eso somos humanos.
 
Está bueno ver un error en uno mismo, reconocerlo, y lamentarse o arrepentirse. Es parte de mejorar, de encontrar un mejor camino, de reparar lo mal hecho. Pero el problema empieza en el momento en que le das a ese error más protagonismo del que tiene que tener.
 
Cometiste un error, lo reconociste, analizaste cómo podrías haberlo hecho mejor, hiciste lo posible por repararlo, y hasta tomaste nota para que no vuelva a pasar. LISTO. Una vez hecho eso, el error cumplió su vida útil, y hay que dejar de darle espacio en tu día a día.
 
Dejar de pensar que ese error te define como persona, que lo vas a repetir para siempre, o que no servís porque te equivocaste. Si te equivocaste fue porque te moviste, porque hiciste algo. Si estuvo mal, a arreglarlo y a cambiarlo para la próxima. No más que eso.
 
5) En heridas pasadas.
 
Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte. SALVO que le des espacio para seguir lastimándote a diario. Es como que te hagas un corte en la piel y justo cuando está por sanar vuelvas a repasar la herida hasta que sangre. No sólo que no va a sanar nunca, sino que va a ir empeorando con el tiempo, haciéndose más grande, infectándose, y empezando a complicar a otras partes del cuerpo.
 
Si te lastimaron o te lastimaste, aprendé de la situación y dejala curar. ¡No sigas revolviendo la herida, que no le vas a dar tiempo para sanar nunca!.
 
6) En impresionar a la gente equivocada.
 
Otra buena frase dice que “Gastamos el dinero que no tenemos, en cosas que no necesitamos, para impresionar a gente a la que no le importamos” (y que generalmente, en el fondo, tampoco nos importa).
 
Una cosa es querer impresionar a la persona que te gusta con un buen gesto, o a sus parientes en una presentación, o hasta a un amigo en un evento especial. Causar una buena impresión, en alguien que te importa, en un momento importante.
 
Otra cosa completamente diferente es vivir tratando de impresionar, de llamar la atención, o de ser el centro. Te va a funcionar mejor (y de manera más duradera) ser vos mismo, viviendo como creés que es mejor vivir. Y el mundo está tan lleno de gente (y estamos tan conectados por intereses) que vas a encontrar muchísima gente como vos y compatible con tu personalidad.
 
De la otra manera vas a encontrar buenísimos amigos… pero para esa máscara que inventaste.
 
7) En sueños importantes que no estás persiguiendo activamente.
 
La cosa es simple: Dejá de pensar y re-pensar, y de una bendita vez empezá a hacer. Tomá tu tiempo para soñar, pensar, y crear un plan, pero llegado un momento activá, hacé, empezá, cumplí. Que tus sueños no queden en palabras, y que no termines siendo vos mismo tu deudor más grande.
 
8) En la vista agigantadora de proyectos “imposibles”.
 
Tenemos por delante una gran tarea, un gran sueño, o una gran responsabilidad, y la terminamos mirando de tal manera que la agigantamos más todavía. Sentimos que es grande, nos nubla la vista y nos saca las ganas de tanto trabajo pendiente, y nos abatatamos. La solución es dividirlo en pedacitos chiquitos e ir cumpliendo de a uno.
 
Organizarse, sentarse, no desesperarse, y empezar a trabajar. Una vez que logramos dividir una gran tarea imposible en pequeñas tareas posibles, nos estamos acercando a la meta con más velocidad y dándole una nueva lógica a nuestro trabajo.
 
9) Situaciones sobre las que no tenés ningún control.
 
Hay cosas de la vida que podemos controlar, y sobre esas tratamos de planear y trabajar cada día. Pero hay partes que simplemente no dependen de nosotros. Si no lo puedo cambiar de ninguna manera, preocuparme por eso es perder el tiempo. Puedo planear posibles resultados y ver planes de acción en base a “lo que toque”, pero nada más que eso. Quemarnos la cabeza por “lo que puede llegar a pasar” o por lo que no sabemos cómo va a salir ni tenemos incidencia en su resultado, es otro grave error al que le damos mucho espacio en nuestros pensamientos.
 
10) Otro tiempo y lugar
 
Muchas veces vivimos con la sensación de que no es acá (en ésta ciudad, en éste país, en éste trabajo, en ésta carrera, con ésta persona, o en ésta situación) en donde deberíamos estar. Si realmente creés que no deberías estar así, hacé lo posible por cambiarlo. Si no podés cambiarlo pedí ayuda, y si es imposible dejá de preocuparte. Pero es posible que después de analizarlo un poco te des cuenta que sí es acá en donde te convendría estar, o que directamente no durarías mucho en esa situación que creés que es “la correcta para vos”.
 
Extra: En tu ex
 
Salvo que seas Adele, Taylor Swift, o Agapornis, es muy difícil que le saques algún tipo de rédito a seguir pensando toda la vida en una vieja relación. Si la querés de vuelta, andá a buscarla. Si es imposible, entendé que por algo es imposible y salí a buscar nuevos puertos.
 
Quedarte pensando, odiando, extrañando, insultando, o criticando a una persona que ya no es parte de tu vida, la hace seguir siendo parte. Y no justamente la parte que en algún momento te hubiera gustado que sea. Superalo, seguí adelante, y rearmá tu vida con las personas que sí tienen que estar en ella, en el lugar indicado en el que tienen que estar.
 
Fuente: RedBull

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