Un hombre que levita en calzoncillos. Ésa era la imagen que obsesionaba a Alejandro González Iñárritu. ”Y ése fue el punto de partida para Birdman o (La inesperada virtud de la ignorancia)”, cuenta desde Nueva York Nicolás Giacobone (39) uno de los guionistas de la película que, junto a El Gran Hotel Budapest, encabeza la lista de las nominaciones a los Oscar con un total de nueve categorías, entre las que se encuentran las de mejor película, mejor actor, dirección y guión original.

Fue así como Michael Keaton levitando se transformó en la primera imagen de la comedia negra sobre un actor venido a menos -que intenta dejar atrás su pasado como el superhéroe que da el título al film-, que adapta, dirige y protagoniza una obra de teatro en Broadway para mostrarle al mundo que su arte está intacto. Los autores de esta historia son el propio director de Amores perros, González Iñárritu, Alexander Dinelaris y los argentinos Armando Bo y Nicolás Giacobone.

”La primera llamada nos dejó confundidos y fascinados”, narra Giacobone, que junto con su primo Armando, repitió la experiencia de Biutiful: poner en palabras las imágenes que el director mexicano tenía en su cabeza. ”Poder laburar con Alejandro es como jugar en Barcelona -compara desde Los ángeles Armando Bo (36), confeso admirador de Messi-. Y si a eso le sumás que el señor del drama te llame para hacer una comedia, el desafío es aún mayor.”

Paso a paso comenzaron a imaginar la historia que había detrás de ese hombre levitando. ”Fue un trabajo delirante y aterrador -confiesa Giacobone-. El hecho de que la película sea contada en plano secuencia, sin cortes, nos ponía la presión de saber que todo lo que escribiéramos iba a estar al final en la pantalla. No se iban a poder rearmar o corregir escenas en edición. Y esto es aún más complicado si tenemos en cuenta que Birdman es una comedia, y que la comedia depende del ritmo, así que tuvimos que encontrar ritmo de comedia sin la posibilidad de editar.”

Fue el domingo 11 de enero cuando González Iñárritu con el Globo de Oro en la mano por el mejor guión y tras robarle el sombrero que llevaba puesto Armando se preguntó: ¿Cómo es que terminamos acá? La respuesta nos lleva a hacer un viaje en el tiempo, a las tardes de juego que Giacabone, el hincha de River, y Bo, el fana de Independiente, compartían como primos hermanos. ”Nico es el hijo de Titi, la hermana menor de mi papá (Victor, conocido por muchos como Delfín en la saga de los Superagentes). Pasamos largos veranos junto a nuestros otros cinco primos. La familia siempre fue muy pegote”, recuerda el Bo que lleva el mismo nombre de su abuelo, el mítico director de cine que convirtió en musa a la Coca Sarli.

Contra la creencia de muchos de que nada bueno resulta de trabajar en familia, Nicolás y Armando encontraron la manera de demostrar lo contrario. ”Nuestra colaboración funciona porque, además de ser familia, somos amigos”, devela Giacobone la pieza clave del equipo de trabajo que comenzó hace más de 15 años. ”En esa época había abandonado la carrera de Letras para dedicarme a escribir. Me acababan de publicar un libro de cuentos, Algún Cristo, pero vivir de la literatura se perfilaba como algo complicado. Por entonces Armando se había afianzado como director de comerciales [tiene su propia productora, Rebolucion] y quería hacer su primer film. Me llamó para escribirlo juntos. Mi hermano, el idiota, es el título de ese primer guión. Ni me acuerdo quiénes éramos cuando lo escribimos.”

Para Armando todo se dio desde el lado más puro. ”Nos movía el querer hacer, ése era nuestro motor, el de hacer por hacer, por la necesidad de crear -reconoce el papá de Amador y Torino-. Que seamos familia nos facilitó el trabajo porque podemos decirnos las cosas tal como son. Obviamente hay egos, pero al mismo tiempo está el afecto y eso ayuda.”

Como todo buen guión, la historia de los primos tiene un condimento extra, la aparición de Alejandro González Iñárritu. En su rol como publicitario, Bo trabajó un tiempo como director de comerciales en la productora del mexicano. La relación fue haciéndose cada vez más cercana, por lo que los nietos del hombre que transformó a la Coca Sarli en un icono erótico, se animaron y le acercaron el guión de El último Elvis. El apoyo de Alejandro no se hizo esperar y antes de figurar como productor de la que sería la ópera prima de Bo, se aseguró que el dúo argentino ocupara el lugar que había dejado vacante el guionista Guillermo Arriaga para llevar adelante Biutiful, el oscuro drama protagonizado por Javier Bardem que logró ser nominado a Mejor Película Extranjera.

”Vivir la experiencia de hacer un cine tan real me ayudó a encarar el rodaje de El último Elvis [ópera prima que compitió en el festival de Sundance en la sección de ficción internacional]. Con Nico crecimos, nos fogueamos”, destaca el realizador.

¿DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE AMOR?

Son las palabras del maldito Raymond Carver, uno de los mejores retratistas de la vida norteamericana en el siglo XX, las que atraviesan Birdman como protagonistas sin rostros. González Iñárritu, en su búsqueda claustrofóbica, se sumerge en los egos, en esa necesidad que tienen los personajes de la historia de sentirse amados y en el golpe fatal de confundir el amor con la admiración. ”Encaramos el guión desde distintos ángulos -describe Nicolás-. Armando y Alejandro son directores y por eso enfrentan las escenas desde un lugar visual. Alexander y yo somos escritores, nos ocupamos del trabajo palabra por palabra.”

El trabajo a ocho manos permitió que Birdman mostrara tantas capas y que ”a la vez tenga una concepción muy visual -agrega Bo-. Logramos meternos en la locura de otro y explorar nuestra propia locura para que funcione de la mejor manera”.

Más allá de lo que ocurra esta noche en el Dolby Theatre durante la ceremonia de los premios de la Academia de Hollywood, los argentinos ya están enfocados en un nuevo desafío: The One Percent. La serie, que protagonizarán Ed Helms, Hilary Swank y Ed Harris y cuyos primeros dos capítulos serán dirigidos por González Iñárritu, tiene a Giacobone y a Bo como cocreadores del proyecto que emitirá la señal Starz. La historia se centra en un agricultor que quiere mantener el negocio familiar a flote hasta que un extraño giro del destino será capaz de salvarlo o arruinarlo. ”Enfrentamos las mismas dificultades que en Birdman: aprender a hacer algo mientras lo hacemos -anticipa Giacabone, que a fines de noviembre se mudó a Nueva York porque el writers room que comparte con Dinelaris está en Manhattan-. La serie será dirigida por Alejandro y Armando, y escrita por mí y Alexander.” Tirarse a la pileta. A Armando le gusta esa idea y por eso se entusiasma con la propuesta de dirigir algunos de los diez episodios que componen la primera temporada. ”Todo esto me produce una alegría enorme y a la vez me genera mucho respeto”, reconoce.

El exitoso recorrido de Birdman ayudó a que algunas de las tantas puertas que los argentinos golpearon a la hora de conseguir financiación para la sucesora de El último Elvis comenzaran abrirse. ”Es un guión que escribimos con Armando antes de Birdman -anticipa Giacobone, que en la Gran Manzana vive junto a su novia Mariana y Larry, el perro de ambos-. Trata sobre un hombre de clase media que necesita un transplante de riñón, sobre las batallas psicológicas entre él y un posible donante.” Todo pareciera indicar que Bo se colocará detrás de cámara este mismo año para llevar adelante Stand By [título tentativo]. ”Ya cuento con el apoyo de una destacada productora de cine independiente -anticipa- y estoy a punto de cerrar con un actor muy importante -mantiene el secreto-. La idea es filmarla acá, en Estados Unidos, pero más allá de lo que muchos puedan pensar, mi idea es ir de a poco. Quiero dar pasos sólidos, hacer cosas que nos representen a Nico y a mí. No me interesan las películas gigantes, de superhéroes. Quiero seguir contando historias.”

Fuente: La Nación

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