La reciente película de Bong Joon-ho se estrenó hace muy poco en Netflix. Esta controvertida cinta que fue (injustamente) abucheada en Cannes nos presenta un abanico de temas contrastantes y profundos. Esto es lo que nos ha parecido (sin sopilers).

Joon-ho Bong es el director y escritor, junto a Jon Ronson, de esta cinta original de Netflix que ha dado bastante de qué hablar. Y es que en su presentación, en el pasado Festival de Cannes, fue abucheada por el público y duramente criticada por ser una película realizada por y para un servicio de streaming y estar entre las nominadas a la Palma de Oro de dicho festival.

Más allá de los cuestionamientos sobre si “merece” estar al lado de películas que se hacen, principalmente (o tradicionalmente) para proyectarse en el cine, el tema que aborda Bong, su forma de contarla y el resultado final de “Okja” merecen atención.

En primer lugar porque se trata de una película sui generis, con seguridad se debe a la libertad creativa “al 100%” que le otorgó Netflix a Bong, como el lo explica en entrevista. ¿Quizá esta es una lección que debieran aprender las demás productoras? Este director surcoreano presentó su proyecto a otras compañías pero estas tenían sus dudas por ciertos aspectos de la historia y cómo sería contada. Vamos, ¿quién no se decidiría por la libertad creativa a cambio de sacrificar un tanto de romanticismo por la industria del cine?

Por otro lado el elenco de la película es extraordinario: Tilda Swinton, Paul Dano, Giancarlo Esposito, Jake Gyllenhaal, Steven Yeun. Además, por supuesto, de Seo-Hyun Ahn, la protagonista de la historia, que da vida a Mija. Todos nos dan actuaciones de primera clase y a más de uno llegaremos a odiar-amar (claro, hablamos de ti, Tilda), también genial como inesperado es el papel de Giancarlo Esposito. En el caso de Gyllenhaal su papel es divertido al principio aunque por momentos llega a ser exagerado.

LEÉR MÁS  Lo que todos queríamos saber: ¿Quién le saca todas las fotos hot?

Por último y no menos importante es la forma en la que Bong ha contado su historia. Su propuesta raya en el humor negro, en la ironía y, al mismo tiempo, es cruda y reflexiva; conmovedora y llena de acción; entrañable y violenta. El abanico de situaciones, personajes y mensajes es tan dispar como necesario. Nos conmueve y nos reta en muchos sentidos. Sin duda Bong ha hecho un excelente trabajo.

La estrella es la voluntad

La historia va de como una chica, Mija, hace lo imposible para rescatar a su mejor amiga y compañera de vida, Okja, de los planes de Mirando Corporation. Esta empresa dirigida por Lucy Mirando, protagonizada por la genial Swinton, urdió un plan para hacer más rentable su producción de carne utilizando animales genéticamente alterados y quiere a su súper cerdo de regreso pues ha permanecido junto a Mija y su abuelo durante 10 años. Esto sucedió debido a un programa mundial de promoción de la vil compañía con la intención de hacer creer que los animales se criaban en granjas “normales”. Entonces Mija entrará en acción para rescatar a su compañera y se enfrentará a todo… literalmente a todo. Su voluntad (inquebrantable voluntad) la llevará no sólo a salvar a Okja sino a desvelar un montón de eventos a su alrededor.

Lo cierto es que “Okja” pone atención en muchos aspectos de la vida moderna y súperindustrializada, aunque dice Joon-ho Bong que su interés principal no es convertir a todos los que vean su película en veganos o luchadores de los derechos de los animales (aunque el impacto en este sentido no es menor) sino hacer a las personas un poco más conscientes de lo que consumen y de los sistemas de producción que están detrás de esto.

LEÉR MÁS  Lo que todos queríamos saber: ¿Quién le saca todas las fotos hot?

En este sentido de la voluntad también encontraremos al equipo de Jay (Paul Dano), un grupo de activistas que luchan por los derechos de los animales y que tratan de exponer las prácticas de las Mirando Corporation al mundo. Este grupo está conformado por una especie de nuevos “Reservoir Dogs” y cada uno es encantador. Agregan el humor pero también las reflexiones más concretas de la historia. El trabajo de este grupo de activistas tienen una historia, según nos dicen, de 40 años, sin embargo conocemos muy poco de esta y de Jay, su dirigente. Incluso dan ganas de que se nos haya mostrado más de este entrañable equipo.

Realidad vs ficción

Bong ha dicho en entrevista que para su película tuvo que visitar un matadero real y pudo entender al dolor de los animales de formar parte de una cadena de producción ajena a ellos. Una cadena realizada por los humanos y por las compañías que se rehúsan a perder hasta el último céntimo y siempre están en la búsqueda de las mejores ganancias, así se destruya al planeta y los animales en el camino.

La forma en como aborda este tema nos resultará fresco e implacablemente crudo. Como se describía líneas arriba, los temas y la historia de “Okja” se nos presenta en contrastes. Se trata de una historia que nos recordará, y no por poco, a las heroínas y criaturas de Miyasaki, también a la profundidad de sus historias. En lo personal también me recordó al Dr. Seuss por su humor y durísima crítica a las actividades humanas que tienen como único fin las ganancias monetarias y cómo plantea a una villana compleja, odiosa pero también víctima de su propio medio que cree (y sólo cree) dominar.

LEÉR MÁS  Lo que todos queríamos saber: ¿Quién le saca todas las fotos hot?

El humor y la crudeza de Joon-ho Bong se repite en esta su nueva cinta. La agilidad de la historia y sus momentos de acción y drama nos harán muy amena la experiencia de ver “Okja”. Sus casi dos horas nos serán poco y al final nos daremos cuenta de que nos deja muchos sentimientos encontrados. No se trata de una película complaciente, ni rosa, ni una historia víctima de la disneyficación de la relación compleja y profunda de una niña con un animal; tampoco es moralizante pero sí muy ilustrativa y real.

En fin, es una muy buena opción para disfrutar en la comodidad de nuestra casa a través de Netflix; cosa que, por motivos que no alcanzamos a comprender, fue que la convirtió en el “patito feo” en uno de los festivales más prestigiosos del cine. Eso sí, los que abuchearon y los directores que la criticaron por aspirar a los premios destacados de la industria se olvidaron que lo importante del cine sucede entre la película y el espectador, es decir: entre lo que los creadores de las cintas hicieron y el público que lo disfruta y que poco o nada importa el sustrato de dichas obras. En pocas palabras: más buen cine en cualquiera de sus formatos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here