Este miércoles salió a la luz la noticia de que Netflix produjo la tercera temporada de House of Cards, que ya está disponible en la plataforma, en UHD 6K, y con ella, la esperanza de que la ultra calidad empiece a ser un estandar en la televisión.

Aunque a primera vista el hecho de grabar a esa resolución sea algo innecesario, cuando efectivamente lo próximo que tenemos en el horizonte es la estandarización del 4K o incluso del 2K, es un movimiento muy interesante desde el punto de vista de la remasterización del contenido para el futuro.

No son pocos los que criticaron que las remasterizaciones en HD de series como The Wire o Buffy porque no se hicieron del todo bien, y no solo por el fatídico cambio de 4:3 (estándar de la época) al 16:9 actual, más bien por la poca perspectiva de futuro en el momento de su grabación.

Que Netflix esté teniendo tanto éxito, y además se atreva con nuevos modelos de producción de contenidos, puede forzar al resto de la industria de la televisión a replantear sus modelos de distribución, precio y contenido.

Netflix cambió la forma en la que la industria se replantea su contenido: HBO con NOW, que rompe con el sistema de canal de cable tradicional para ofrecer un servicio independiente con su contenido, no hace más que confirmar que la tendencia del presente es el streaming. Todos quieren su parte del pastel, pero no ponen el mismo empeño.

Ahora los 6K nos parecen un paso innecesario de Netflix por ser demasiado para los sistemas actuales, pero lo único que está haciendo es asegurarse su trono, y de paso, forzar a la industria de contenidos de televisión.

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