Cuando comenzó 2016, La Leonay Los ricos no piden permiso parecían ser los rivales naturales en la lucha por el rating. El 11 de enero, día de su estreno, la novela de Pol-ka había logrado un promisorio debut de 16,4 puntos. A la semana siguiente, cuando La leona estrenó en la pantalla de Telefe, consiguió un número muy similar: 15.5, una cifra que la ubicó por arriba de la segunda semana de Los ricos.

La batalla estaba planteada y durante los meses siguientes las dos tiras pelearon palmo a palmo por liderar el rating del prime time. Para finales de enero, ambas se encontraban en una suerte de empate técnico del que parecían no poder salir; un día ganaba Los ricos con 12,9 frente a los 12,4 de La leona y a los pocos días la situación se revertía (siempre manteniendo esa mínima diferencia). Pero en esa instancia inicial, la única constante parecía ser que la novela turca ¿Qué culpa tiene Fatmagul? siempre se mantenía firme en el primer puesto. De esta forma y atentos a darle prioridad al rating, Telefe comenzó paulatinamente a desplazar el horario de La leona para poner a Fatmagul en el centro. Del horario central de las 22, en el que había debutado, a las pocas semanas la tira de Pablo Echarri comenzó e emitirse a las 22:15. La llegada en marzo de Moisés y los diez mandamientos y su éxito inmediato, puso otro grano de arena en el desplazamiento del horario de la novela y cuando el 11 de abril Educando a Nina llegó a la pantalla en el estelar segmento de las 21.30, promediando ni más ni menos que 18,2 de rating, Telefe terminó por correr a La leona al poco protagónico horario de pasadas las 23. Entre tanto movimiento, el rating de la novela indefectiblemente se resintió, a pesar de que los buenos números de Educando a Nina y Moisés le ayudaran a mantener un piso más que aceptable. A lo largo de abril y mayo, La leona osciló entre los 10 y los 12 puntos, que si bien son más que dignos, estaban sustancialmente lejos de los 18 de Nina o los 17 de Moisés. Finalmente a partir de junio, cuando la serie comenzó a emitirse más cerca de las 23.30, La leona vio un descenso aún más grave en sus números y con un promedio de 9 puntos, pocas veces logró colarse en la lista de los cinco programas más vistos.

En su episodio final, La leonaalcanzó picos que superaron los 13 puntos, devolviéndole a la ficción un número más a su altura. Quizá, a modo de conclusión, pueda intuirse que con esta novela pudo haber pasado algo similar a lo que sucedió el año pasado con Entre caníbales, otra ficción que si bien en el rating no funcionó, tuvo un nicho de seguidores que la miró por internet. Con La leona y sus cambios de horario es probable que buena parte de sus fans migraran a la página oficial del canal a la hora de seguir la serie, pero claro, esos clics no se computan en el rating final. Entonces, con este panorama actual, nos preguntamos: ¿hasta qué punto se tiene en cuenta a la gente que sigue las novelas por internet y hasta dónde se puede hablar con precisión de ”éxitos” y ”fracasos” cuando hay un ávido público que elige mirar contenidos por fuera de la televisión abierta?

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