Influencers: las nuevas estrellas del mercado

Con gran éxito, han logrado instalarse en el mundo digital en el que, con posteos, comentarios e historias potencian marcas y productos.

Lo más probable es que no los conozcas en persona. Quizás, no los veas nunca. O, puede ser que los cruces por casualidad en alguna de las actividades por ellos mismos promocionada.

Lo cierto es que, aunque no las hayas visto – ni en la calle, el barrio, o la ciudad-, sí las conocés de las redes sociales. Y, es tan fuerte el vínculo que se genera con ellos que muchas veces su cotidianeidad termina siendo la cotidianeidad de varios.

Por eso, cada vez más ganan popularidad entre jóvenes -y no tanto-. Pero, ¿quiénes son?, ¿cómo es que ganaron tanta fama?, ¿es un trabajo?, ¿les pagan por estar todo el tiempo en las redes sociales?

Los influencers son los nuevos niños mimados del mundo digital. Esos jóvenes “rebeldes” e “independientes” invadieron las redes sociales para quedarse.

Su fuerte es pasar tiempo subiendo contenido que siempre termina identificando a más de uno. Sus comentarios y publicaciones en la web resaltan mucho más que la información que circula hasta en el medio más tradicional y comercial que conozcas. ¿Qué es ser un influencer? Simple: “Es una persona que inspira confianza y cuenta con credibilidad”, comienza a analizar la socióloga Laura García.

Expertos en diferentes temas, son capaces de marcar tendencia y hasta provocar cambios en los comportamientos de las personas, generando nuevas formas de consumir.

Se presentan de manera espontánea, sin formalidades ni vueltas. Van al punto de discusión y no les importa generar revuelo con sus posturas y formas de pensar: “Tienen una gran capacidad de generar curiosidad, entusiasmo y orientar a las personas en lo que tienen que consumir o hacer”, dice la socióloga. Quien agrega: “Y, por eso mismo, es que las grandes marcas los escogen para visibilizar sus productos o servicios”.

Esto nos hace pensar: Ser un influencer, ¿es un trabajo? “Se dedican profesionalmente a serlo y las marcas han sabido escogerlos estratégicamente para marcar tendencia. Se dieron cuenta que las estrellas ya no eran la clave. Y rápidamente se llenaron los bolsillos, les regalan productos para que hagan unboxing y esto se transformó en el trabajo de los influencers”, aporta Juan Manuel Martínez, psicólogo y psicoanalista.

Pasa que, las marcas por sí mismas ya no generan el mismo alcance de antes. Ni la publicidad tradicional basta para posicionarse en el mercado. Si no estás en las redes, no estás en el mundo. Y parece que así han hecho las marcas, pero con una estrategia más creativa: “A través de los influencers ya que, la gente le cree más a estos nuevos difusores de información que a las mismas empresas”, añade.

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Ni los medios tradicionales se salvan de esto: “Los jóvenes ya no consumen televisión. Por lo tanto no ven publicidades. Hay que buscarlos en otros lugares”, dice la socióloga.

Muchos influencers surgieron sin querer. Simplemente subieron videos en sus redes sociales y, algunos, comenzaron a aumentar considerablemente el caudal de sus seguidores, ganando así más posición y reconocimiento. Aquellos que más imagen tienen suelen ser escogidos por las grandes marcas para difundir sus productos o servicios. Los temas que tratan son muy variados: moda, música, comida, fotografía, tecnología, eventos sociales, salud, gimnasio, vida saludable, deportes… Uff, ¡hay de todo!

Y si algo aprendió el mercado actual es que cada vez son más los que googlean para conocer las opiniones de otras personas que han tenido un contacto o experiencia previa con el producto o servicio en cuestión.

Entonces, nos encontramos con recomendaciones, críticas, videos, comentarios y demás que sirven para comparar la información recolectada y así tomar una decisión ante aquello que motivó la búsqueda.

Algo para destacar es que, todo este movimiento llevó a que las estrategias de marketing y publicidad tomaran otro rumbo y así adaptarse al mundo digital actual: dejar de usar tanto a estrellas en sus publicidades y volcarse más a los jóvenes influencers locales. Ya que, con gran esfuerzo y con un lenguaje joven y liviano, lograron armar una imagen que proyecta confianza ante sus miles de seguidores. Seguidores que las marcas buscan atraer a través de estos nuevos personajes.

Tal como reflexiona Juan Manuel Martínez, “hay que diferenciar a los ‘influencers’ de las ‘estrellas’. Estas últimas son muy propias del siglo XX, eran personajes alejados.

El siglo XXI no tiene estrellas, sino influencers, que se caracterizan por estar más cerca de los públicos, juegan un rol de ser uno más. Se establece una relación de empatía con el público ya que es una vida parecida a los demás”.

Algunas estrellas de hoy se dan cuenta que están siendo opacados por estos personajes y en su intento de no perder imagen, pretenden acercarse a la velocidad con la que comunican los jóvenes millennials, pero, saben que les falta herramientas que los influencers tienen naturalmente.

No hay que olvidar que son un producto. Pero tienen una pseudo naturalidad, una naturalidad recortada y muy bien presentada, pero que se asemeja a la cotidianeidad del general de las personas. “Por eso el influencer se diferencia de las estrellas: te presentan una forma de vivir que es similar a la vida de cualquier persona. Pero, esta vida está recordada, armada, pero cotidianeidad al fin”, añade el psicólogo.

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¿Qué más tiene un influencer? “Opinan con total libertad. Dicen lo que piensan y sienten. Muchas veces, son el vivo reflejo de su generación: los millennials”, dice García. Otras características: no imitan a nadie, solo son ellos mismos; tratan a sus seguidores como pares, son capaces de generar opiniones y hacen reaccionar a sus usuarios, hablan solo de aquello que saben y les interesa, conocen muy bien las diferentes plataformas y las usan a la perfección.

Su fuerte está en Instragram, red social por excelencia que supo manejar el contenido hecho video e imagen. Sus discursos están muy bien hechos porque “se alinean con los tiempos reducidos con los que vivimos en al actualidad. Y funcionan excelentemente bien. En una historia de pocos segundos te cuentan algo”, afirma el psicólogo.

Si en la actualidad le preguntamos a un niño ¿qué quiere ser de grande? ¿Adivina qué responde? ¡Sí! Influencer. “En un mundo de constante desarrollo, aparecen trabajos que jamás nos hubiésemos imaginado antes, entre ellos, el influencer.

Un tipo que se dedica a funcionar como un medio de comunicación”, comenta Juan Martínez. El mercado “te presenta un personaje, unipersonal que te muestra un producto y te cuenta la propia experiencia con ese producto o servicio”, dice Martínez, y les pagan por eso.

Un aspecto interesante en el que se detiene el psicólogo es que los mensajes que estos personajes difunden se autodestruyen: “Las historias de Instragram son como nuestra modernidad explicada de una forma que da cuenta la época en la que vivimos. Graban un video, lo editan, arman, comparten y, al poco tiempo, se autodestruye”.

La clave está en lo pasajero. Crean un contenido que saben que desaparecerá en poco tiempo. Mientras que muchos fuimos criados en un mundo donde la clave era perdurar; los jóvenes de hoy lo hicieron en un mundo donde todo avanza.

“Sostenerse en el tiempo no es algo que se valore en esta época. Y eso es lo que diferencia esta nueva generación con las anteriores”, cierra Martínez. Pero la edad no es un condicionante para ser un influencer, aunque la generalidad muestre a chicos y chicas jóvenes.

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