Con ‘Fast and Furious 7’ esperaba pasármelo aún mejor, ya que es la mejor valorada por la crítica americana, tenía mucha curiosidad por ver cómo manejaban la muerte en la vida real de Paul Walker, la idea de ver a James Wan rodando una cinta de acción me resultaba muy estimulante y encima suponía la llegada a la franquicia de Jason Statham y Kurt Russell. Una vez vista no puedo decir que no me lo haya pasado bien, pero tiene unos cuantos errores que hacen que me haya dejado una sensación agridulce.

‘Fast and Furious 7’, diversión desigual

La película arranca introduciendo al villano interpretado por Jason Statham en una escena muy conseguida que no deja lugar a dudas sobre la capacidad de Deckard Shaw para aniquilar a todo lo que se ponga en el camino hacia lo que desea. Es una secuencia muy potente que supone una carta de presentación inmejorable para el malvado en la que además James Wan demuestra cierta personalidad en la planificación y ejecución de la acción. Si toda la película hubiese mantenido ese nivel, estaríamos sin duda hablando de la mejor película de la saga, pero no es el caso.

Apenas pasan unos minutos hasta que el espectador se da cuenta de que la muerte de Paul Walker va a sobrevolar en todo momento sobre ‘Fast and Furious 7’, llegando a surgir la duda de hasta qué punto exactamente ha cambiado la película inicialmente prevista por sus responsables. Lo primero que llamará la atención de muchos será la reducida presencia de Dwayne Johnson y lo más probable es que eso se deba a la cancelación y reinicio posterior del rodaje, ya que él estaba ocupando grabando ‘San Andrés’ (San Andreas) cuando volvieron a ponerse manos a la obra.

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El problema de esto es que realmente se nota lo poco que sale Johnson, ya que tras una estupenda pelea contra Statham, donde nuevamente Wan demuestra ser capaz de desviarse un poco de la presentación estándar de estas escenas -algo que, por desgracia, sucede menos de lo deseable-, tarda bien poco en desaparecer de pantalla durante mucho tiempo. La película lo compensa a través de una mayor presencia de un humor mucho más efectivo de lo esperado, pero el interés decae de forma considerable -su carisma no tiene igual con el de sus compañeros de reparto-, ya que no es una casualidad que la saga mejorase de forma notable coincidiendo con su fichaje.

Misión imposible con coches voladores

Hace unos días leía una interesante reflexión de nuestro lector croatan apuntando que la franquicia se había reconvertido en una especie de versión cani de ‘Misión Imposible’, una idea que aquí resulta aún más evidente, aunque por mi parte cambiaría lo de cani por macarra, ya que en eso también ha habido evolución. En este aspecto resulta clave la inclusión de un muy acertado Kurt Russell -cuando él aparece es cuando menos echo de menos a Johnson- en un personaje sobre el que prefiero no revelaros nada.

Lo que sí tengo claro es que los responsables de la franquicia quedaron tan impresionados con el magnífico tramo ambientado en Dubai de ‘Misión Imposible: Protocolo Fantasma’ que quisieron asimilarlo a las características de la saga. El resultado es la sublimación de las fantasmadas con el coche “volador” en Abu Dabi, una idea con la que juegan en más ocasiones -hasta lo subrayan de forma obvia a través de un diálogo del personaje de Walker con su hijo en la ficción-.

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Además, el villano interpretado por Statham también supone un cambio respecto al enfoque dado a los mismos en la saga, lo cual es una pena, porque impide sacar todas sus posibilidades a un personaje caracterizado por ser un fantasma capaz de aparecer en el momento más insospechado y atacarte con toda su furia. No ayuda tampoco demasiado que haya otro enemigo al que enfrentarse que le quite protagonismo, ya que es cierto que Djimon Hounsou cumple con solvencia, pero ese doble peligro al que han de hacer frente quita más que añade.

La despedida de Paul Walker

Llegados hasta aquí podría parecer que ‘Fast and Furious 7’ es un gran entretenimiento en el que únicamente me molestó un poco la escasa presencia de Johnson y que Statham daba más de sí, pero lo cierto es que estamos ante una película con notables altibajos y la práctica totalidad de ellas provienen del aire de despedida que sus responsables quieren darle a modo de homenaje a Walker. Es una decisión comprensible, ya que de alguna manera hay que explicar su ausencia en próximas entregas, pero el guión de Chris Morgan hace un excesivo hincapié en ello, lo cual resulta molesto tanto en sí mismo como por su capacidad para desequilibrar la película.

Sin embargo, sería injusto señalar que ese es el único problema de ‘Fast and Furious 7’, ya que tampoco consigue equilibrar la sensación de frenesí conseguido por unas escenas de acción en las que lo realmente importante es pensar algo aún más impactante que lo visto hasta ahora -de nuevo hay un diálogo para subrayarlo, aunque mejor integrado que lo de los coches voladores-, algo que hace que no siempre funcionen tan bien como esperaba, ya que hay grandes momentos -aunque parece que serán superados dentro de bien poco- alternándose con otros que se estiran más de la cuenta.

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Por último, conviene destacar que las escenas de calma llegan a hacerse algo pesadas cuando el humor no tiene un peso específico en ellas y que su apuesta por lo emocional, tanto en lo referente a la despedida de Walker -siendo imperceptibles los momentos en los que fue sustituido por sus hermanos y la magia de los ordenadores- como al personaje de Michelle Rodriguez intentando encontrarse a sí misma, rara vez consigue dar en la diana -en el plano final sí que lo logran-, ya que el grupo como un familia sí es algo que la saga ha sabido manejar, pero los traumas y problemas individuales ya son harina de otro costal.

En definitiva, ‘Fast and Furious 7’ es una película entretenida con escenas puntuales muy estimulantes, pero también se pasa de frenada en su vertiente emocional y no termina de encontrar el equilibrio adecuado para superar a la sexta entrega, mi favorita hasta ahora. Eso sí, los amantes de la saga -y especialmente de los títulos inmediatamente anteriores- deberían pasar un buen rato en una película marcada tanto bien como para mal por la trágica muerte de Paul Walker. Con todo, ya es mejor que otro gran y deficiente estreno de esta semana santa.

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