El Emmy se lo llevo, Game of Thrones

Miles de fans en todo el planeta quedaron con un gusto amargo tras el final de Game of Thrones, tanto por el hecho de que se terminaba la serie basada en los libros de George R.R. Martin como por la dirección que tomó la historia en los últimos episodios. Pues bien, la Academia de Artes y Ciencias de la Televisión les dio a todos esos seguidores algo desencantados un cierre mucho más épico: GoT se llevó la estatuilla a la Mejor Serie Dramática durante la entrega de los Emmy 2019, realizada anoche en el Teatro Microsoft de Los Ángeles.

Y que la serie de HBO finalmente se sentara en el trono de los galardones de la televisión estadounidense tuvo algo de sorpresivo, más allá de que hubiese roto los records en la previa con 32 nominaciones: durante la ceremonia, sólo Peter Dinklage había podido subirse al escenario para recibir el premio como Actor de Reparto. En total, Game of Thrones acumuló 12 Emmy, el máximo de la temporada, un número que sumó lo suficiente como para que la señal premium también fuera la gran ganadora de 2019 con 35 estatuillas (sobre 137 nominaciones, otro record).

Pero si hubo una sorpresa mayúscula en la ceremonia, fue la trifecta que metió Fleabag. La serie de Amazon Prime se llevó los Emmy a la Mejor Comedia, Actriz Protagónica de Comedia (Phoebe Waller-Bridge) y Dirección en Comedia (Harry Bradbeer), además de otros cinco premios no televisados. Si se considera que enfrente tenía contendientes de peso como Veep (con Julia Louis-Dreyfus, la mayor ganadora de la estatuilla en la historia), The Marvelous Mrs. Maisel (con Rachel Brosnahan con la gran triunfadora en 2018) y Barry (con Bill Hader, que sí repitió como Mejor Actor de Comedia), el logro de Fleabag es incluso mayor.

Donde no hubo mucho lugar para el asombro fue con Chernobyl, que se llevó como estaba previsto el rubro Miniserie, además de otros nueve premios. En la batalla privada entre HBO y Netflix (que en total sumó 27 galardones), los grandes aportes para la «N» roja durante la transmisión vinieron de parte de Black Mirror: Bandersnatch (Película para Televisión) y Ozark (Actriz de Reparto en Drama para Julia Garner y Dirección para Jason Bateman).

Si el triunfo de Game of Thrones puede ser visto como el cierre de una etapa y el de Fleabag como el inicio de otra, hubo otros indicadores de que los votantes de los Emmy tienen la mirada puesta en el signo de los tiempos. Por ejemplo, porque por primera vez un afroamericano gay ganó como Actor Dramático: por su papel en Pose, Billy Porter se impuso al favorito Kit Harington (John Snow en Game of Thrones).

En su discurso al aceptar el Emmy por Actriz Secundaria en Miniserie, Patricia Arquette recordó a su hermana Alexis, fallecida en 2016, y manifestó su tristeza porque «las personas trans todavía son perseguidas». «Eliminemos todos los prejuicios que tenemos en todas partes», instó. Por su parte, Ru Paul, que volvió a ganar con su Drag Race en Programa de Competencia, les pidió a sus compatriotas que se registraran para votar en las próximas elecciones.

Las diferencias de género en la industria del entretenimiento fueron abordadas por Michelle Williams, quien se consagró como Actiz de Miniserie o Película. La protagonista de Fosse / Vernon resaltó que en ese programa hubo igualdad en los salarios, un tiro por elevación al Hollywood que pretendió pagarle 1000 dólares por volver a filmar escenas de la película All the Money in the World, mientras que su compañero Mark Wahlberg recibió un millón y medio.

A la manera de la última entrega de los Oscar, la ceremonia de los Emmy 2019 no tuvo conductor, algo que no sucedía desde 2003. Eso produjo algo de desconcierto en cuanto a la dinámica, ya que algunas nominaciones eran leídas por quienes iban a presentar premios y en otros casos estos simplemente anunciaban a los triunfadores. Tampoco hubo monólogo en el inicio, reemplazado por un paso de comedia entre una animación de Homero Simpson y Anthony Anderson (Black-ish), que se «robó» cuatro estatuillas con la ayuda de su madre antes de darle paso a Bryan Cranston.

El protagonista de Breaking Bad arrancó su speech con imágenes del primer alunizaje de fondo y recordó ese momento ese gran paso para la televisión (perdón, para la humanidad), antes de hablar del gran momento que la TV transita en la actualidad. Con su oficio, Cranston se las arregló muy bien, pero otros presentadores no corrieron con la misma suerte. Kim Kardashian, por ejemplo, salió a escena evidentemente incómoda con su vestido y mirando de abajo a su hermana Kendall Jenner, que le lleva casi una cabeza.

La ausencia de conductor les permitió a Stephen Colbert y Jimmy Kimmel quejarse («esta transmisión apesta») y bromear con que en la siguiente edición de los Emmy iba a ser directamente Alexa quien leyera las nominaciones. El chiste terminó con… la asistente virtual de Amazon leyendo las nominaciones para Actriz de Comedia. Ben Stiller fue prácticamente el partenaire del veteranísimo Bob Newhart, que se rió de su edad en un sketch en el que también hubo estatuas de cera de Lucille Ball y George Burns. Pero quienes produjeron el momento más notable de las presentaciones fueron Maya Rudolph e Ike Barinhotlz, quienes fingieron haberse sometido a cirugías oculares y no poder leer bien el teleprompter.

La música de la ceremonia fue otro de los temas muy discutidos en medios de todo el mundo y redes sociales: en lugar de orquesta, la Academia optó por poner grabaciones, que en ocasiones no tenían demasiado que ver con el premio presentado. Los dos momentos de música en vivo también corrieron suertes disímiles, porque mientras que Halsey se acercó a la perfección con su versión de «Time After Time» durante el «in memoriam», el mini musical protagonizado por Adam DeVine para presentar Programa de Variedades sólo evitó el papelón por el despliegue de recursos.

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